El parlamento griego aprobó el jueves un plan de austeridad a pesar de las violentas protestas callejeras que ocasionó el proyecto y la oposición de un legislador del socialismo gobernante.

Las medidas, aprobadas por mayoría, incluyen reducciones salariales y de personal en el sector público, recortes de pensiones y aumentos de impuestos para todos los griegos.

Las manifestaciones dejaron un muerto y 74 heridos.