El presidente de Bolivia, Evo Morales, y los indígenas que acampan a las puertas de su despacho para exigir que detenga las obras de una carretera en un parque natural no han logrado acordar hoy ni siquiera cómo ni dónde dialogarán.

Morales criticó la negativa de los indígenas a ir a la sede de la Vicepresidencia, adonde los citó con la excusa de obras en su despacho, mientras ellos insisten en hablar en el Palacio Quemado, sede del Gobierno, como ofrecieron varios ministros durante la marcha de 66 días que llegó triunfal a La Paz el miércoles.

"Lamento mucho que los hermanos no se presenten acá. No sé si vienen a una reivindicación o a hacer una figuración en los medios", dijo el mandatario, y agregó que "el pueblo verá si realmente quieren dialogar o hacer política".

El máximo dirigente del parque natural del Tipnis, Fernando Vargas, replicó que Morales, al parecer, tiene "mala voluntad", porque los indígenas caminaron durante más de dos meses para reunirse con él en el Palacio Presidencial.

"Con el objetivo de que el tema sea para el Gobierno un punto importante, hemos venido aquí a hacer nuestro campamento", dijo Vargas a Efe en la Plaza Murillo, donde acampa desde anoche a la intemperie con cientos de amazónicos, ante las sedes de la Presidencia y el Legislativo.

Vargas explicó que la negociación debe ser en el Palacio Quemado porque así los dirigentes podrán informar de forma inmediata a sus bases sobre avances o retrocesos en el diálogo.

Agregó que la pelea será difícil porque Morales quiere hacer de todas formas la carretera por el Tipnis para beneficiar con nuevas tierras a los cocaleros de la zona adyacente del Chapare, donde el mandatario aún lidera federaciones de productores de esa hoja, base para fabricar cocaína.

Analistas políticos y diplomáticos comentaron que la marcha, al entrar a La Paz aclamada por decenas de miles de personas, tras superar dos meses de obstáculos y represión, dejó a Morales contra la pared y ahora trata de ganar espacio y tiempo con distracciones sobre dónde negociar.

El mandatario hizo sus declaraciones en la Vicepresidencia, a solo dos cuadras de su despacho, y defendió de nuevo la carretera que financia Brasil y construye desde junio pasado la firma OAS, de esa misma potencia regional.

Según Morales, hay comunidades del Tipnis que piden esa vía, pero los indígenas replican que son productores de coca que ya invadieron una parte del parque ecológico.

El ministro de Comunicación, Iván Canelas, dijo que Morales no puede recibir a los indígenas en su Palacio porque "está siendo sometido a una refacción".

Canelas señaló que al terminar las obras Morales recibirá allí a "todos los hermanos indígenas", e incluso ofreció un recorrido por el lugar para "explicar los antecedentes históricos de cada salón".

La respuesta irritó a los nativos, que replicaron que no caminaron hasta La Paz a hacer turismo, ni "a ver si el Palacio está envejeciendo rápido", sino a "hablar" sobre sus demandas, sostuvo el presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente (Cidob), Adolfo Chávez.

Los nativos quieren conversar solo con Morales porque no confían en las convocatorias de otras autoridades tras ocho intentos fallidos de diálogo con ministros en dos meses.

Además, porque el último intento de conversar fue seguido de una violenta represión policial el 25 de septiembre, que fue condenada de forma generalizada y que el mismo Morales tildó de "imperdonable", aunque no acepta responsabilidad alguna por ello.

El ataque originó la renuncia de dos ministros, un viceministro y otros colaboradores, más la suspensión del subjefe de la Policía, pero el gobernante de origen indígena no cede en su intención de dividir el Tipnis por la mitad con la carretera.

Vargas deplora que Morales no los haya recibido o al menos saludado al llegar ayer y lo acusa de soberbio y mentiroso.

"Debería haber salido el presidente y decirnos 'bienvenidos a la casa de Gobierno'. Pero no apareció. Por lo menos (Morales debió) decir 'disculpen de ordenar a los ministros que les saquen la mierda", dijo el líder amazónico.

El ministro de Gobierno, Wilfredo Chávez, informó que el jefe de la Policía de La Paz, coronel Wenceslao Zea, fue cesado por no cumplir órdenes anoche, pero no suministró detalles.

Medios locales afirman que Zea se negó a desalojar por la fuerza a los acampados frente al Palacio Quemado hasta que la orden se le cursara por escrito, en vista de que Morales terminó culpando a los policías de la represión del 25 de septiembre.