Las autoridades estadounidenses ya estaban dispuestas a ayudar a los nuevos dirigentes libios a crear un gobierno estable antes de que el jueves se informase que el ex dictador Moamar Gadafi había muerto, cuando habían transcurrido siete meses de que Estados Unidos y la OTAN lanzaron una campaña de bombardeos en Libia.

El Consejo Nacional de Transición le comunicó a Estados Unidos la muerte de Gadafi poco antes que el primer ministro libio, Mahmud Jibril, le informase a su país que el momento esperado por tanto había llegado, dijo un funcionario estadounidense.

El presidente Barack Obama se aprestaba a hacer una declaración desde la Casa Blanca en las próximas horas.

El senador republicano John McCain dijo en un comunicado que la muerte de Gadafi era "el fin de la primera fase de la revolución libia". Estados Unidos y Europa "deben ahora profundizar nuestro apoyo al pueblo libio", agregó McCain, el republicano de mayor posición en el Comité de Servicios Armados del Senado.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, hizo esta semana una visita sorpresiva a Trípoli, y dijo que esperaba que Gadafi fuera muerto o capturado. Clinton ofreció unos 11 millones de dólares en ayuda adicional para Libia, con lo que la contribución estadounidense aumentó a 135 millones desde que comenzó en febrero un levantamiento popular contra Gadafi.

En Nueva York, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, instó a construir una Libia unida y justa luego de la muerte de Gadafi, mientras parientes de las víctimas del atentado sobre Lockerbie expresaron alivio por el fallecimiento.

"Está claro que este día significa una transición histórica para Libia", dijo el secretario general de la ONU. "Pero reconozcamos inmediatamente que este día es apenas el fin del comienzo. El camino por recorrer será difícil y plagado de retos para Libia y su pueblo".

Los combatientes de ambos bandos, convocó, "deben deponer sus armas en paz".

El nuevo gobierno de Libia informó en Trípoli que Gadafi fue muerto el jueves en un ataque decisivo de las fuerzas revolucionarias para tomar Sirte, la ciudad natal del líder derrocado.

Ban prometió el apoyo de la ONU a las autoridades de transición al construir una nueva nación.

"Las grandes esperanzas generadas en los largos días de revolución y conflicto deben traducirse en oportunidades y justicia para todos", dijo. "Es el momento en que todos los libios deben unirse".

Mientras, algunos familiares de las víctimas del atentado con explosivos que derribó un avión de pasajeros de Pan Am en 1988 dijeron que la situación será mejor en el mundo sin Gadafi.

En la ciudad estadounidense de Trenton en el estado de Nueva Jersey, Susan Cohen perdió a su hija Theodora, entonces de 20 años, en el atentado sobre Escocia. Cohen, que es estadounidense, dijo que iría a comprar una botella de champaña para celebrar.

La también estadounidense Kara Weipz perdió a un hermano, de 20 años entonces, en el ataque. Weipz consideró que el mundo es mejor y más seguro son Gadafi.

También expresó la esperanza de que Gadafi haya dejado evidencias de la participación de Libia en el atentado, que mató a 259 personas a bordo del avión y a 11 en tierra en la ciudad de Lockerbie.

Muchas de las víctimas eran estadounidenses que viajaban de Londres a Nueva York.