Indígenas amazónicos enfrentados al presidente Evo Morales instalaron el jueves un campamento frente al palacio presidencial en La Paz, a la espera de ser recibidos por el mandatario.

Los nativos, que marcharon hacia la capital desde sus aldeas durante 65 días, exigen que Morales los reciba en el palacio, como hace con todos sus invitados, pero éste aguardaba en la vicepresidencia, a unos 250 metros del lugar.

"Aquí estoy esperándolos y seguiré esperando", dijo Morales en rueda de prensa. Agregó que "no es un capricho" no recibirlos en el palacio, pero se están haciendo refacciones y no hay espacio para una reunión con muchas personas.

Los indígenas amazónicos están enfrentados a Morales por una carretera que el mandatario proyecta construir en medio de una rica reserva forestal en el centro del país. El miércoles, el millar de indígenas que participaron de la larga caminata fueron recibidos como héroes por una multitud que formó un callejón humano de varios kilómetros hasta la casa de gobierno.

"Esperábamos que el presidente nos de la bienvenida pero no nos recibe hasta ahora en el palacio de gobierno como corresponde. No regresaremos si no atiende nuestras demandas", dijo a la AP el líder de la protesta, Fernando Vargas.

Pero Morales, que hasta ahora subestimó la protesta, dijo el jueves que "no se si vienen por una reivindicación o por figuración en los medios. Puedo hacerles conocer si gustan el palacio" pero no habrá reunión en el lugar.

Poco más de un centenar de nativos de la amazonia agrupados en la Central Indígena de Pueblos del Oriente Boliviano (CIDOB) instalaron tiendas en la Plaza Murillo mientras otros durmieron sobre periódicos y cartones en esta ciudad andina donde la temperatura en esta época llega a dos grados centígrados.

El frío y los efectos de la altura, 3.640 metros, se reflejaba en sus rostros cansados y pálidos. Muchos niños y ancianos que integraron la columna enfermaron y eran atendidos en hospitales.

Vargas dijo que no retornarán a sus aldeas si no logran de Morales un compromiso para suspender definitivamente la construcción de la ruta por medio del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), hogar de tres etnias.

La promesa del gobierno es que la apertura de la ruta estará paralizada hasta una consulta a las dos provincias involucradas. "No puedo entender que algunos hermanos rechacen la consulta, si eso está en la constitución", ha alegado Morales.

Pero los nativos temen ser derrotados porque la provincia de Cochabamba, donde están los cocaleros, triplica en población a Beni, donde habitan los amazónicos. Los cultivadores de coca, aliados de Morales, están a favor de la ruta. La zona en disputa colinda con el Chapare, la región cocalera de la que emergió el mandatario.

El conflicto abrió una brecha entre Morales y los indígenas del oriente que se sienten discriminados y ha puesto en cuestión el Estado Plurinacional que forjó el mandatario con la nueva constitución de 2009.

Amazónicos y guaraníes que habitan las tierras bajas piensan que Morales privilegia a aymaras y quechuas, que son las etnias mayoritarias que habitan la zona andina de donde proviene el mandatario, pero sobre todo a cocaleros y colonos que son campesinos andinos que buscan nuevas tierras en el oriente.

A la marcha de los amazónicos se sumó un grupo del Consejo Nacional de Marcas y Ayllus del Qullasuyo (Conamaq) una de las organizaciones andinas más importantes y ex aliada de Morales. "Queremos que se respete el Estado Plurinacional donde estemos todos", dijo Rafael Quispe, dirigente de esa organización que respalda a los amazónicos y guaraníes.