Ciudades estadounidenses que aprobaron leyes migratorias restrictivas cuentan con menos trabajadores, menos empleo y viven un peor ambiente laboral que ciudades que apostaron por ordenanzas abiertas a la llegada de inmigrantes, anunció un estudio difundido el jueves.

El reporte de la Sociedad de las Américas, con sede en Nueva York, analiza la situación de 53 ciudades que entre el 2006 y el 2008 implementaron de forma oficial ordenanzas limitando la llegada o el acceso a servicios para inmigrantes versus otras que emitieron ordenanzas que favorecen el flujo de inmigrantes en sus comunidades.

La conclusión del reporte es que en ciudades como Payson (Arizona), Bellaire (Ohio) o Athens (Alabama) donde se impusieron leyes restrictivas, hay menos trabajadores en general, inmigrantes o no inmigrantes, y que el impacto económico de las ordenanzas ha sido negativo.

"Esto es algo que ha afectado a la población estadounidense también. No sólo se trata de un trabajador que abandona la ciudad, sino también el efecto que esto tiene en sus supervisores, managers... afecta a toda la cadena del negocio", explicó Jason Marczak, director de estrategias para la Sociedad de las Américas y director del estudio.

La oficina de la gobernadora del estado de Arizona, Jan Brewer, donde se debatieron duras leyes migratorias, no respondió de forma inmediata una llamada de The Associated Press, al igual que representantes de la ciudad de Payson.

El reporte llamado "El impacto económico de ordenanzas locales migratorias" señala que una ciudad con leyes migratorias restrictivas se espera que tenga 0,18 veces menos trabajadores que las municipalidades que aprobaron ordenanzas abiertas a favorecer la documentación o empleo de inmigrantes.

Ante la falta de aprobación de una reforma migratoria por parte del gobierno, muchas municipalidades y estados del país implantaron sus propias leyes migratorias. Entre el 2005 y el 2010, más de 6.000 proyectos de ley relacionados con inmigración fueron presentados en 50 legislaturas estatales y más de 1.000 de estas iniciativas fueron promulgadas, señala el reporte.

"Aunque no todos los proyectos de ley fueron aprobados, se logró crear un clima en el que los inmigrantes y los hispanos en general no se sienten bienvenidos. Algunos de ellos han decidido trasladarse a otros lugares", señala el estudio.

Las leyes restrictivas implementadas están relacionadas con anulaciones de licencias de empresas que contratan a inmigrantes no autorizados para residir en el país o son ordenanzas que obligan al dueño de un edificio a mantener disponible para las autoridades la información personal de sus inquilinos.

Las leyes también pueden autorizar a la policía local a hacer cumplir leyes federales de inmigración u obligar a funcionarios municipales a proveer servicios exclusivamente en inglés.

El estudio difundido el jueves compara a pueblos como Middlebury, en Vermont, y Payson, en Arizona. En Middlebury hubo 29 nuevos negocios desde que se implementaron ordenanzas en 2007 para proteger a inmigrantes no autorizados a residir en el país, prohibiendo, por ejemplo, que recursos locales fueran destinados a hacer cumplir leyes federales de inmigración.

Payson, en cambio, perdió 16 negocios desde que aprobó una ley restrictiva a la hora de ofrecer empleo a inmigrantes, señaló el reporte. La creación de empleo se mantuvo estancada en el pueblo desde el 2008, un año después de la implementación de la ordenanza, según el estudio.

Chapel Hill (Carolina del Norte), Hartford (Connnecticut) o Chicago (Illinois) son consideradas otras ciudades favorables a inmigrantes por el estudio, que analizó 13 municipalidades en nueve estados dentro de esta categoría. Las ciudades restrictivas estudiadas fueron 40 en 18 estados.

En estos momentos el debate migratorio se centra sobre todo en Alabama, donde una estricta ley migratoria estatal está afectando la vida diaria de trabajadores hispanos.

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Claudia Torrens está en Twitter como @ClaudiaTorrens