España colocó fácilmente 3.900 millones de euros (5.400 millones de dólares) el jueves en una subasta de bonos que se vencen en la próxima década, la primera incursión a gran escala en los mercados desde que tres importantes agencias calificadoras redujeron sus perspectivas a la deuda del gobierno.

La tasa de interés promedio de los bonos a vencerse en 2021 se redujo a 5,4% desde 5,9% en una subasta similar realizada el 21 de julio. También ofreció bonos que se vencerán en 2017 y 2019.

El Tesoro esperaba subastar un total de entre 3.250 millones y 4.250 millones de euros, así que la cantidad colocada estuvo a punto de alcanzar el máximo rango de las expectativas.

La venta ocurrió dos días después de que Moody's redujo la calificación de deuda del gobierno español a "A1" desde "Aa2." Sus rivales Standard & Poor's y Fitch Ratings efectuaron medidas similares a comienzos de octubre.

Después de casi dos años de recesión, el empleo en España está en casi 21%, el crédito es limitado, la banca está débil y el sector privado carga una pesada deuda. La crisis que afecta a Europa está pesando más en los intentos del país para resolver sus problemas. Los prospectos de crecimiento también son muy débiles.

El miércoles, Moody's también redujo las calificaciones a la deuda de 10 gobiernos regionales españoles, incluyendo uno a estatus de basura en el caso de Castilla-La Mancha.

Además, la agencia recortó las notas a la deuda de largo plazo y los depósitos de cinco bancos, incluyendo a los tres más importantes: Santander, BBVA y Caixabank.