El gobierno alemán corrigió hoy a la baja las previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para el 2012, que ahora sitúa en el 1,0 %, en lugar del 1,8 % por ciento que pronosticaba seis meses atrás.

El pronóstico para este año del crecimiento económico se sitúa en el 2,9 %, informó el ministro de Economía, Philip Rösler, lo que supone tres décimas más de lo contemplado en las anteriores estimaciones gubernamentales.

Rösler hizo hincapié en que dichos cálculos muestran que Alemania seguirá siendo el "motor del crecimiento europeo", a pesar de que la expansión económica haya perdido ritmo.

Las exportaciones han perdido ímpetu, admitió el ministro, pero en cambio se mantiene el buen funcionamiento del mercado interno.

La corrección de los pronósticos gubernamentales para 2012 siguen a la presentación de los cálculos de los principales institutos económicos alemanes, la semana pasada, que asimismo bajaron las expectativas de crecimiento para el próximo año, situándolo en el 0,8 %.

Un 1,0 % de crecimiento "significa naturalmente que se sigue creciendo", enfatizó Rösler, que considera ello evidencia que no se está ante una recesión.

La creciente incertidumbre por la crisis de la deuda en la zona euro ha hecho mella en el crecimiento alemán, añadió el ministro.

El ritmo de crecimiento de las exportaciones se ralentizará asimismo, indicó, ya que del incremento del 7,5 % previsto para este año se bajará al 3,5 % en 2012.

Las cifras del desempleo seguirán en descenso, ya que del 7 % de media de este año se bajará al 6,7 % el próximo, lo que muestra, según el ministro, la buena evolución persistente del mercado laboral.

La inflación, de acuerdo con esos pronósticos, se situará este 2011 en el 2,3 % para bajar el próximo año al 1,8 %.