Un manifestante murió el jueves durante una marcha contra la austeridad que degeneró en violencia, dijeron las autoridades, horas antes de una votación en el Parlamento sobre las medidas de austeridad que reclaman los acreedores para mantener a flote la economía griega.

Alborotadores violentos atacaron a manifestantes pacíficos con piedras y bombas incendiarias mientras decenas de miles salían a las calles. En la segunda jornada de una huelga general que ha paralizado el país, unos 50.000 manifestantes ocuparon pacíficamente la Plaza Syntagma frente al parlamento.

Los acreedores exigen que Grecia apruebe nuevas medidas de seguridad antes de otorgarle un nuevo tramo del préstamo de rescate de 110.000 millones de euros (152.000 millones de dólares) aportados por otros países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional. Grecia dice que se le agotará el erario a mediados de noviembre si no le entregan los 8.000 millones de euros del próximo tramo.

Los legisladores votaban sobre el proyecto de austeridad, que incluye la reducción de los salarios de 30.000 empleados públicos y la suspensión de los convenios colectivos de trabajo.

El vicepresidente del parlamento, Anastasios Kourakis, anunció la muerte del manifestante durante el debate que precede a la votación, prevista para las próximas horas.

Un sindicato que participaba de la manifestación dijo que el muerto era un obrero de la construcción de 53 años. No conocía los detalles de su muerte.

Los primeros informes dijeron que el hombre se sintió descompuesto y lo llevaron a un hospital, donde murió aparentemente de un ataque cardíaco.

Simpatizantes comunistas acordonaron el frente del parlamento para impedir que los violentos se enfrentaran con la policía, pero los atacaron cientos de enmascarados que les arrojaron bombas incendiarias y trozos de mármol.

Los comunistas respondieron a la agresión, y la policía antimotines lanzó gases para separar a los bandos.