El Gobierno alemán anunció hoy un proyecto de rebaja fiscal, que tendrá un monto total de en torno a los 6.000 millones de euros, al tiempo que presentó sus nuevas previsiones económicas, que reducen al uno por ciento el pronóstico de crecimiento para 2012.

Los ministros de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y de Economía, Philipp Rösler, comparecieron juntos ante la prensa para hacer este anuncio, en una conferencia que inicialmente estaba únicamente prevista para informar sobre las nuevas previsiones económicas.

Ninguno de los dos ministros quiso hacer una estimación precisa acerca de cómo favorecerá la reforma al ciudadano medio. "Eso no es lo importante, lo fundamental es que avanzamos hacia un sistema fiscal más justo", dijo Rösler.

A la pregunta de si el alivio fiscal alcanzaría para una cerveza más al mes, Schäuble respondió diciendo que una misma cantidad es percibida subjetivamente de manera diferente cuando se trata de una rebaja a cuando se trata de un alza fiscal.

El núcleo de la reforma propuesta es la eliminación de la llamada "progresión fría" que en ocasiones hace que un aumento salarial con el que se pretende compensar la inflación se traduce en una merma del poder adquisitivo, simplemente porque el contribuyente pasa a un tipo impositivo superior.

"El Estado no debe enriquecerse a través de la inflación", dijo Schäuble.

Antes de entrar en la revisión a la baja de las previsiones económicas para el año próximo, Rösler dio primero una interpretación positiva sobre la evolución de 2010 y 2011.

El fuerte crecimiento de este año, que se estima en un 2,9 %, y del anterior, que fue del 3,6 %, han hecho que se superen en buena parte los efectos de la crisis de 2008 y ha repercutido favorablemente en el empleo.

"Especialmente satisfactoria es la repercusión del crecimiento sobre el empleo. El nivel de desempleo es el más bajo de los últimos veinte años", dijo Rösler que espera que para este año el índice de paro esté en el 7 % y para el próximo en el 6,7 %.

Rösler restó importancia a la ralentización del crecimiento prevista para el año próximo y subrayó que lo importante es que la economía siga la senda de la recuperación.

"Un uno por ciento de crecimiento también es crecimiento. No se puede hablar de recesión como pretenden algunos", dijo Rösler.

En la proyección económica a mediano plazo, el Gobierno alemán cuenta, hasta 2016, con un crecimiento promedio anual del 1,7 %.

Rösler subrayó que la rebaja fiscal sirve de estímulo al crecimiento y advirtió en contra de las propuestas de la oposición de subir determinados impuestos, que, según el ministro, podrían estrangular la coyuntura.

"Hay algunos que hablan de alzas de impuestos, nosotros hacemos exactamente lo contrario", dijo Rösler que además es jefe del Partido Liberal (FDP), que en 2009 se convirtió en socio de la coalición de Gobierno justamente con la promesa central de hacer una rebaja fiscal significativa.

Hasta ahora esa reforma, pese a formar parte de los acuerdos de coalición, ha sido constantemente aplazada, en parte por la oposición de Schäuble, que había sostenido hasta ahora que no hay mucho margen para rebajas fiscales.

Paralelamente, el FDP, que llegó al Gobierno con un apoyo de casi el 15 % de los votos, ha ido sufriendo varapalos electorales y perdiendo puntos en las encuestas de opinión que ven a la agrupación casi al borde de la desaparición parlamentaria.

Ahora, el anuncio de la reforma, de alcance mucho menor que lo que contemplaban los planes del FDP, sirve en parte de espaldarazo a la formación, que el partido de Angela Merkel sigue necesitando como socio de coalición.

La reforma no empezaría a tener efecto hasta el 1 de enero de 2013, cuando se haría una corrección de los tipos impositivos de acuerdo con la evolución de la inflación.

Los planes todavía no han sido consensuados con los gobiernos de los estados federados, que tienen que dar mayoritariamente su aprobación en el Bundesrat, la cámara alta.