La exposición "Joan Miró. Carteles de un tiempo, de un país" constata a través de medio centenar de carteles y dibujos preparatorios el compromiso social, intelectual y político del artista con la sociedad de su tiempo.

La muestra se puede ver en Barcelona (noreste de España) en el Museo de Historia de Cataluña hasta el próximo 18 de marzo y complementa, como ha dicho hoy su director, Agustí Alcoberro, la macroexposición que se exhibe en la Fundación Miró con pinturas del Miró más comprometido, procedente de la Tate Modern y que posteriormente viajará a Washington.

La exposición del Museo de Historia de Cataluña arranca en 1919 con la pintura que hizo Miró para anunciar la revista literaria francocatalana "L'Instant", que no se llegó a imprimir, y continúa con uno de los momentos más vivos, tanto desde el punto de vista del compromiso ético y político como del puramente artístico, con la maqueta del sello "Aidez l'Espagne" (1937), realizado en 'pochoir' para ayudar a la causa republicana.

De este mismo período es el no menos célebre "Femme et chien devant la lune" (1935), que Miró hizo para recaudar fondos para la revista vanguardista "Síntesi".

A partir de 1966, con el cartel para el Homenaje a Antonio Machado, y de 1968, cuando realiza el cartel de la celebración clandestina del Primero de Mayo en Barcelona, Miró utilizará de manera regular esta forma de expresión que, como ha recordado Alcoberro, "nunca consideró un género menor".

La creatividad cartelística de Miró vivirá su momento más explosivo en los años 70, coincidiendo con el final de la dictadura y con los primeros años tras la muerte de Francisco Franco, en un momento de reivindicaciones del derecho a la cultura, la lengua y el autogobierno de Cataluña.

De esta década son los carteles de las fiestas de la Mercè de Barcelona (1968), del Congreso Jurídico Catalán (1971), de la apertura e inauguración de la Fundación Miró en Barcelona (1975-1976), el conocido de "Volem l'Estatut" o el del Congreso de Cultura Catalana, ambos de 1977.

El comisario de la exposición, Xavier Antich, considera que el conjunto de carteles "deshace dos tópicos peligrosos: la idea de que el arte contemporáneo va al margen de la sociedad, de la política y de la cultura, y la supuesta ingenuidad e inocencia de Miró, desmentidas por su profundo conocimiento de la tradición con la que dialoga".

Para Antich, Miró sentía que "la responsabilidad cívica debía ser inherente al artista", que combinaba con su deseo de que Cataluña ocupara un lugar propio en el panorama internacional.

En este sentido, Miró se implicó en iniciativas de apoyo a diversas instituciones y organismos internacionales de tipo humanitario, como lo demuestran el diseño de los carteles de la Unesco para la aprobación de la Convención Internacional de los Derechos Humanos, sometida a votación en 1976, o el cartel para Amnistía Internacional, cuya venta fue destinada a recaudar fondos para esta organización.

Jose Oliva.