La campaña electoral tunecina, restringida por estrictas normas para evitar que partidos con más recursos tomen la delantera, llega a su recta final para elegir la Asamblea Constituyente que dará forma al modelo político de lo que algunos denominan ya la segunda república.

Por las calles no se ven carteles publicitarios, ni fotos de candidatos, excepto en los contados lugares reservados por la Institución Superior Independiente para las Elecciones (ISIE), en la que cada partido tiene un espacio limitado para colocar las fotos de sus candidatos y un resumen de su programa.

Los candidatos de las más de 1.500 listas electorales tienen prohibido ofrecer entrevistas a los medios de comunicación, que tampoco ofrecen debates o análisis políticos más allá de superficiales notas sobre negociaciones sobre posibles alianzas postelectorales.

En la televisión estatal, el ISIE ha repartido por sorteo espacios de tres minutos en los que un representante de cada lista valido únicamente de un micrófono y sus apuntes comenta las principales líneas de sus formaciones.

Uno tras otro, un rosario de apariciones donde destaca un único fondo de rayas azules, las intervenciones se confunden, más aún cuando aparecen candidatos de diferentes circunscripciones del país, presentando resúmenes de programas muy similares entre sí en los que destacan la importancia de profundizar en la democracia, el desarrollo y la estabilidad.

La única publicidad perceptible, tanto en la calle, como en los medios, es la promovida por la propia ISIE que llama a los ciudadanos a votar.

La vicepresidenta de la ISIE, Suad Triki, justifica estas medidas asegurando que son la mejor manera de "controlar y organizar las elecciones de manera democrática y transparente y de establecer las medidas que permitan a todos los candidatos y electores moverse en los mismos límites y tener las mismas oportunidades".

"No tenemos tiempo de leerlo todo", se queja, por su parte, Samir Bakush, diplomado en Turismo, ante el único panel de propaganda situado en la céntrica calle de París, en Túnez capital.

Bakush, que asegura haber decidido ya a quien votará, también subraya el hecho de que muchos programas apenas se diferencian.

Por su parte, Lamia Bin Ismail, funcionaria del Ministerio de Finanzas, se queja de que es muy difícil tomar una decisión y asegura que "a pesar de que son unas elecciones históricas no hay debates en la televisión".

Mientras comenta que ha ido a varios mítines electorales de diferentes grupos, un hombre que no se identifica le interrumpe para decir que él no va a votar porque todos los políticos son unos mentirosos que sólo quieren "la silla del poder" y se crea un improvisado debate político sobre la importancia o no de votar.

Precisamente, los mítines de los que habla Lamia son los pocos momentos en los que los candidatos dan rienda suelta a su discurso político para convencer a los indecisos y animar a sus correligionarios.

En el barrio de Al Jadra, Abdelfatah Moro, miembro histórico del islam político tunecino y cabeza de lista de una alianza de personalidades independientes por una de las dos circunscripciones de Túnez capital, celebró anoche un mitin político.

Animado por canciones patrióticas, la lectura del Corán y la alabanza de los "mártires" de las revueltas que forzaron la huida del presidente Zine el Abidine Ben Ali el 14 de enero, los participantes insistieron en la necesidad del voto para continuar la revolución.

"El 14 de enero se produjo un terremoto y la tierra todavía sigue temblando. Hay que completar lo que ocurrió el 14 de enero porque el edificio aún no ha terminado de construirse", dijo Moro, que comparó el levantamiento tunecino con la revolución francesa de 1789.

Moro también alabó a todos los tunecinos por su esfuerzo y entregó dos placas conmemorativas a dos madres de dos jóvenes muertos durante las revueltas.

La entrega se convirtió en un momento emotivo que arrancó las lágrimas a las homenajeadas y puso de pie al centenar y medio de asistentes, que rompió en un caluroso aplauso.

Pero la velada, también tuvo su momento didáctico en el que se explicó a los presentes cómo votar y cómo encontrar el símbolo de la lista independiente de Moro entre los otros 80 símbolos de las listas que se presentan por la misma circunscripción.

Y es que los votantes se encontrará el próximo domingo una sola papeleta de 29 centímetros de ancho por 42 de largo, con los nombres de todas las listas de su distrito electoral, 94 en el que más.

El nombre de la lista y un símbolo las distingue a unas de otras, por lo que los candidatos insisten no sólo en la importancia de votar, como hace la ISIE, sino de no cometer errores.

Jorge Fuentelsaz