El segundo vicepresidente y colaborador cercano del presidente Ollanta Humala, Omar Chehade, quedó en el ojo de una tormenta tras haber sido acusado en una denuncia periodística de supuestamente haber incurrido en tráfico de influencias.

Luego de que el fiscal de la Nación José Peláez anunciara el martes que la fiscalía había abierto una investigación preliminar al vicepresidente, el miércoles se multiplicaban los pedidos de la oposición para que el caso sea esclarecido, y algunos incluso sugirieron que Chehade ponga su cargo a disposición.

Chehade, también congresista, fue procurador anticorrupción en el caso del ex presidente Alberto Fujimori, hoy encarcelado, y durante la campaña electoral que llevó al triunfo a Humala enarboló la bandera de la lucha contra la corrupción. Ante la denuncia en su contra, afirmó ser víctima de una "patraña" para perjudicarlo.

El grupo periodístico IDL Reporteros denunció que Chehade se reunió a inicios de este mes con tres generales de la policía, además de su propio hermano y un amigo de ambos, para conseguir una intervención policial de desalojo de la empresa azucarera Andahuasi y favorecer a una de las partes en conflicto.

Uno de los generales participantes en la reunión, Guillermo Arteta, declaró a la prensa que se le pidió dirigir el desalojo, a lo que se negó. Días después fue pasado a retiro, lo que él consideró una represalia de Chehade por no haber aceptado la propuesta.

Chehade ha negado rotundamente haber hablado del desalojo durante esa reunión, pero sus explicaciones sobre el encuentro no han satisfecho a la oposición.

"Que investiguen lo que quieran, no tengo rabo de paja. He combatido la corrupción durante muchos años", dijo Chehade.

El vicepresidente sostuvo además que explicó el caso a Humala y al jefe de gabinete Salomón Lerner y aseguró que ambos le han dado su respaldo. Sin embargo, ninguno de ellos se ha pronunciado de momento sobre el caso.

No obstante, llamó la atención el miércoles el comentario que hizo la primera dama Nadine Heredia en su cuenta de Twitter: "Tan difícil es caminar derecho??!!".

El caso amenaza con convertirse en un serio problema para Humala, quien asumió en julio prometiendo que no toleraría la corrupción en su gobierno.

El analista político Santiago Pedraglio dijo que Humala deberá desligarse del caso y alentar una investigación lo más rápido posible si quiere evitar que lo perjudique ante la población.

"Uno de sus grandes compromisos de campaña es tolerancia cero a la corrupción, no permitir ninguna concesión a la corrupción. Acá no es que se haya probado nada, en este caso es una denuncia, pero la denuncia es seria, es grave y amerita que sea investigada lo más prontamente", dijo Pedraglio a la AP.

El congresista opositor Luis Iberico declaró el miércoles que los hechos que se imputan a Chehade "son sumamente graves" y que la oposición pide "una investigación seria y profunda".

"Esta situación está causándole daño al gobierno", manifestó.

En las últimas semanas, la ministra de la Mujer, Aida García Naranjo, fue duramente criticada por la muerte de tres niños por haber consumido alimentos contaminados proporcionados por un programa social de alimentación para los pobres. Además se conocieron varios casos de legisladores del partido de gobierno Gana Perú que enfrentaban diversos procesos judiciales desde antes de llegar al Congreso.

El domingo, un sondeo de la consultora Apoyo reveló que la popularidad de Humala bajó en el último mes de 65% a 62%.