El cardenal Jaime Ortega cumplió 75 años y renunció como arzobispo de La Habana, según lo ordena el derecho canónico, sin que ello signifique en lo inmediato el abandono de su cargo.

"Ahora corresponde al Papa Benedicto XVI aceptar de modo expedito la renuncia o aplazarla para otro momento", explicó a la AP Orlando Márquez, director de la revista Palabra Nueva, la publicación del Arzobispado.

En todo caso Ortega mantendría su designación como cardenal elector (del Pontífice) hasta las 80 años y de obispo.

Ortega cumplió 75 años el 18 de octubre y según el Código de Derecho Canónico debe presentar su dimisión al gobierno pastoral de la diócesis, cosa que ya hizo, indicó Márquez.

Hijo de un obrero azucarero y un ama de casa, el cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino durante décadas llevó su labor pastoral en medio de las dificultades y limitaciones que el proceso revolucionario cubano impuso a la práctica religiosa. Con el paso de los años se volvió un interlocutor de las autoridades, al punto de haber gestionado --y obtenido-- en 2010 la liberación paulatina de una cincuentena de presos políticos arrestados en 2003.

Nacido en la localidad de Jagüey Grande en Matanzas en 1936 fue ordenado sacerdote el 2 de agosto de 1964 --la revolución ya había triunfado y los religiosos eran mal vistos-- y nombrado vicario cooperador de la ciudad de Cárdenas. En los 80 llegó al Arzobispado de La Habana.

En noviembre de 1994 recibió de manos del Papa Juan Pablo II el título de cardenal, el único en Cuba, y cuatro años después el propio pontífice viajó a la isla.