Más de un millar de indígenas amazónicos fueron vitoreados a su ingreso a La Paz el miércoles tras una caminata de 63 días desde sus aldeas en rechazo a la construcción de una carretera en el corazón de una rica reserva natural.

En su travesía hasta las cumbres andinas los indígenas debieron sortear una violenta arremetida policial que desprestigió al presidente Evo Morales y desencadenó renuncias en su gabinete.

Tras la llegada del contingente a una plaza en el centro de La Paz, el líder de la marcha Fernando Vargas y el diputado indígena Pedro Nuni señalaron que no buscan hacer caer al gobierno de Morales sino una solución al tema de la carretera.

El ministro de Comunicación Iván Canelas destacó la marcha pacífica y que los indígenas analizan la convocatoria a un dialogo con Morales para mañana.

El conflicto sacó a flote las profundas divergencias entre los indígenas andinos --quechuas y aymaras--, que son mayoría, con los pueblos dispersos de la llanura y la selva --los amazónicos y guaraníes--. Los andinos habitan la zona más poblada y pobre del país.

Aunque parecidos físicamente, son diferentes en cultura, tradición, formación política y organización territorial.

Morales es el primer presidente indígena y en 2009 forjó una nueva constitución que reconoce un "Estado Plurinacional" con 36 pueblos, pero en su construcción política favoreció más a quechuas y aymaras, que han sido desde antaño los más influyentes en la política y la economía.

"El presidente no respeta el Estado Plurinacional que él mismo impulsó y quiere imponer a indígenas de tierras bajas la cultura y costumbres de aymaras y quechuas", dijo a la AP Pedro Moye, dirigente de la Central Indígena de Pueblos del Oriente Boliviano (CIDOB), la organización que lideró la marcha.

Morales tildó de derechistas, sumisos y manipulables a los nativos de las tierras bajas en un afán de desprestigiar su protesta que, sin embargo, ha ido creciendo en apoyo incluso entre los indígenas andinos y la clase media.

Vargas dijo a la AP que "ni siquiera a los aymaras y quechuas los mima (Morales) en su totalidad, sólo mima a cocaleros y colonos".

Quechuas y aymaras son expansionistas como sus antecesores incas y ocupan el altiplano y valles donde la tierra está agotada y es escasa. Están vinculados al mercado y la globalización y su migración al oriente transformó el país, aunque no suelen ser respetuosos con la Pachamama (Madre Tierra).

Amazónicos y guaraníes habitan selvas y llanuras donde la tierra es abundante y fértil. Son sobre todo pescadores y recolectores de frutos como la almendra y practican una agricultura de autoconsumo, pero sienten la presión de los andinos por la tierra.

Un 62% de la población boliviana se identifica como indígena, la mayoría es de origen quechua y aymara.

Morales es aymara. De adolescente dejó las tierras estériles de Oruro y migró al Chapare en el centro del país donde la coca se abrió paso a costa del bosque. Cuando llegó al poder en 2006 se rodeó de un entorno andino y dejó de lado a amazónicos y guaraníes, ahora minoría en una Asamblea Legislativa de mayoría quechua-aymara.

Los sindicatos y organizaciones indígenas están dominados por andinos, entre ellos los combativos cocaleros de los que Morales todavía es líder. Son su base política y una suerte de "guardia pretoriana", según el profesor universitario Gonzalo Chávez, crítico del gobierno.

"Incluso a nivel de financiamiento de proyectos nos discriminan porque dicen que no somos mayoría", se quejó el diputado Bienvenido Zacu, de la etnia ayoreo.

"Nosotros sentimos que el presidente no nos toma en cuenta, nos discrimina, no hace caso a sus hermanos de tierras bajas", dijo Fernando Nájera de 35 años, de la etnia sirionó, mientras caminaba con sandalias desgastadas entre una columna interminable de gente que salió a recibir a la marcha indígena.

Morales consolidó títulos colectivos de territorios indígenas por 20 millones de hectáreas que los amazónicos temen perder por la presión de cocaleros y colonos aymaras y quechuas.

Un decreto de diciembre de 2010 convierte a las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) en Territorios Indígenas Originarios Campesinos (TIOCS) y con ello abre la puerta al ingreso de colonos agricultores, según Vargas.

Recientemente, el mandatario acusó a los nativos del oriente de presionar para controlar y manejar los bosques "que son de todos los bolivianos". Bolivia es el sexto país del mundo en cantidad de bosques tropicales, con alrededor del 10% del área boscosa de América del Sur.

Los acusó de complicidad con madereros y de oponerse al desarrollo de regiones pobres. "De qué va a vivir el país sin pozos de gas y petróleo", cuestionó el mes pasado durante una concentración con indígenas andinos del centro del país.

Aymaras y quechuas ven a sus hermanos del oriente como subdesarrollados. Roberto Coraite, dirigente de la Confederación Sindical de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), aliada del gobierno, dijo hace poco que los amazónicos "viven como salvajes".

Pero los indígenas de tierras bajas temen terminar como mendigos en las ciudades si pierden su forma de vida tradicional. La etnia Yuki, que habita el centro del país, ha sido casi diezmada por enfermedades como la anemia y la tuberculosis debido a la pérdida de su hábitat. Menos de 200 sobreviven.

Todavía seis de cada 10 bolivianos viven en la pobreza, cuatro de ellos son indígenas, según las Naciones Unidas.