El alguacil más intransigente de Estados Unidos, como él mismo se proclama, y que siempre se jacta de ser un hombre responsable y al mando, dijo que nunca siguió de cerca las investigaciones que realizó su oficina por corrupción de funcionarios públicos.

Preguntado cuáles eran las pruebas contra tres funcionarios cuyos casos fueron desestimados, el sheriff Joe Arpaio dijo que delegó esos y otros casos de corrupción a su lugarteniente de entonces.

"Tengo 4.000 empleados. Yo delego", dijo Arpaio cuando se le preguntó si había leído reportes en algunos de los casos de corrupción.

Los abogados que buscan una sanción para Arpaio dijeron que aquellos funcionarios, jueces y abogados que tuvieron disputas políticas con el ex fiscal del condado Andrew Thomas fueron a menudo objeto de represalias, en forma de investigaciones por cargos falsos que, en algunos casos, condujeron a acusaciones penales.

Arpaio y Thomas aseguran que estaban tratando de acabar de raíz con la corrupción en el gobierno del condado, mientras autoridades locales aseguran que las investigaciones no tenían sustento.

Mientras tanto, un jurado federal de instrucción investiga acusaciones en contra de Arpaio por posible abuso de autoridad y mientras el Departamento de Justicia de Estados Unidos realiza una pesquisa por posibles violaciones de los derechos civiles de las patrullas antiinmigrantes que él creó.

Arpaio tiene tal poder político que está siendo cortejado por cuatro aspirantes republicanos a la candidatura presidencial para que los respalde públicamente.

El testimonio del martes fue la primera vez que Arpaio es llamado a la corte para explicar su papel en las investigaciones.