El presidente de Turquía, Abdullah Gül, afirmó hoy que la "venganza" turca por el ataque del grupo armado kurdo PKK de hoy, en el que fallecieron 26 soldados y otros 22 resultaron heridos, será "grande" y "múltiple".

En las primeras declaraciones oficiales tras conocerse la noticia, Gül avisó al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de que "quienes declaran la guerra al Estado turco" y quienes "utilizan las armas", "no llegarán a ningún sitio".

Advirtió de que "quienes apoyan (al PKK)" deberían "aprender la lección", en velada referencia al Partido de la Paz y la Democracia (BDP), al que se acusa de ser el brazo político de los rebeldes kurdos.

Gül, quien la pasada semana había visitado por sorpresa a las fuerzas turcas estacionadas en la provincia atacada hoy, dijo que Turquía "luchará decididamente hasta acabar con el terrorismo".

Por su parte, el presidente del Parlamento, Cemil Çiçek, reconoció que este miércoles es "uno de los peores días de la historia de Turquía", pero que "no hay vuelta atrás" en la decisión de los diputados turcos de redactar "una nueva constitución más democrática", que sustituya a la actual, redactada por los militares en 1982 y muy criticada por los kurdos.

El jefe del Estado Mayor del Ejército, Necdet Özel; los comandantes de los ejércitos turcos y el ministro del Interior, Idris Naim Sahin, se han desplazado a la zona y las principales autoridades de Turquía, incluido el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, y el ministro de Exteriores, Ahmet Davutoglu, han cancelado sus viajes al extranjero.

En la oficina de Erdogan, se ha llevado a cabo una cumbre de urgencia entre el ministro del Interior, el primer ministro y el jefe de los servicios secretos.

Erdogan dijo este mes a las autoridades iraquíes que si ellos no se encargan de acabar con las bases del PKK en el norte de Irak, será el propio Ejército turco quien se encargue de "limpiar" la zona.