Ferroviarios y periodistas griegos se unieron el martes a una huelga en protesta contra las medidas de austeridad impuestas el gobierno para evitar la bancarrota.

Al paro se sumaron por segundo día consecutivo los empleados de los transbordadores que cubren la ruta entre las islas, mientras montañas de basura se acumulaban en las calles debido al 17mo día de huelga de los funcionarios públicos de la limpieza de todo el país.

Entre los huelguistas se incluyen los recolectores de impuestos y abogados. Los empleados públicos ocuparon los ministerios de hacienda y Trabajo.

Los sindicatos convocaron una huelga general de 48 horas que concluirá el jueves, cuando el Parlamento vote sobre las medidas de austeridad que incluyen mayores reducciones de pensiones y salarios en el sector público, además de la suspensión de 30.000 funcionarios con salarios reducidos. Con apenas 10 millones de habitantes Grecia tiene 750.000 funcionarios públicos que verían inmediatamente suspendidos sus convenios laborales.

Mientras tanto, los países de la eurozona intentar encontrar una solución a la crisis creciente de la deuda soberana del Viejo Continente, antes de su reunión del fin de semana en Bruselas.

"La situación es excepcionalmente difícil, porque hay una gran incertidumbre en Europa, una gran incertidumbre internacionalmente", dijo el ministro de Hacienda Evangelos Venizelos en una reunión con el presidente griego Karolos Papoulias. "La gente ... está haciendo enormes sacrificios. Estamos cumpliendo un deber patriótico porque tenemos que salvar al país".

Venizelos advirtió que no cabe ser muy optimista sobre el acuerdo de un segundo plan de rescate para Grecia en la reunión cimera de este fin de semana de la Unión Europea. El segundo rescate, unos 109.000 millones de euros, fue acordado inicialmente en julio pero no han sido ultimados los detalles más importantes.

"No debemos hacernos muchas ilusiones con la cumbre del domingo", dijo Venizelos. "Buscaremos lo mejor para el país y la eurozona. Todo el mundo entiende que si es salvada Grecia, será salvada también la eurozona. Y lo contrario también es cierto: si los europeos le dan la espalda a Grecia, no podrán salvarse".

El gobierno socialista griego debe aprobar las nuevas medidas de austeridad — que algunos de sus diputados han prometido bloquear — para recibir el próximo tramo de 8.000 millones de euros (11.000 millones de dólares) del plan de rescate de 110.000 millones de euros de ayuda internacional que ha evitado su bancarrota desde mayo del 2010.

"Debe ser entendido que estamos librando una guerra", insistió el ministro de Hacienda, y agregó que debe ser realizada una "lucha nacional" contra la evasión fiscal. "Si hay alguien que crea que vivimos en circunstancias normales y estamos adoptando la política que queremos adoptar de reducciones y austeridad, está completamente equivocado".