Demacrado y pálido, el soldado israelí Guilad Shalit regresó a casa el martes luego de más de cinco años cautivo en la Franja de Gaza, liberado en un intercambio desigual por cientos de prisioneros palestinos que bien podrían complicar la paz en el Medio Oriente y fortalecer el movimiento miliciano islámico Hamas.

El intercambio desató celebraciones masivas en Israel y los territorios palestinos, donde multitudes en Gaza pedían más secuestros de soldados y cantaban: "La gente quiere al nuevo Guilad".

El mal estado de Shalit, de 25 años, apariencia discordante con los hombres enmascarados de Hamas durante la liberación y las perspectivas de un Hamas fortalecido son un mal augurio para las futuras relaciones entre Israel y los palestinos.

Al ganar la liberación de cientos de milicianos acusados en famosos ataques con bombas suicidas durante el levantamiento palestino hace una década, Hamas reforzó su mensaje de que las metas palestinas avanzan de manera más efectiva mediante la violencia y no a través del acercamiento diplomático que promueve el presidente palestino Mamoud Abbas.

"Israel se vio forzado a pagar el precio", dijo el líder supremo de Hamas Kaled Mashaal vanagloriándose en una reunión en Egipto, cuando felicitaba a 40 prisioneros liberados que fueron de inmediato exiliados según los términos del acuerdo.

Para los israelíes, el regreso de un joven cuya situación se había convertido en una obsesión nacional trajo un impulso de bienvenida. Pero para muchos, especialmente la familia de las víctimas que han perdido parientes por la violencia palestina, dejó un amargo sabor de boca de justicia negada.

Luego de haber sido escondido de la vista del público desde que fue capturado hace cinco años y medio, Shalit — primer soldado israelí capturado que regresa con vida en una generación — fue paseado en la frontera de Gaza por un grupo de milicianos armados de Hamas.

Un breve vídeo dado a conocer por la televisión egipcia muestra al joven sargento usando una gorra de béisbol y una camisa gris, rodeado por milicianos con máscaras negras y bandas verdes en su cabeza que lo entregaron a los mediadores egipcios.

Antes de ser entregado a los funcionarios israelíes, Shalit habló para la televisión egipcia en una entrevista mientras milicianos enmascarados se arremolinaban y el número dos de Hamas, Musa Abu Marzouk, se paseaba cerca.

Los funcionarios israelíes calificaron la entrevista de "impactante".

Con apariencia pálida e incómoda, Shalit parecía hablar con dificultades por momentos y tenía una notable dificultad para respirar mientras contestaba las preguntas que le hacían mediante un intérprete.

Habló en hebreo, con dificultades, sobre que extrañaba a su familia y amigos y dijo que temía permanecer preso "muchos más años" y le preocupaba que el acuerdo no se concretara cuando supo al respecto la semana pasada.

Por momentos, las preguntas parecían incómodas e inapropiadas.

Luego de hacer notar que más de 4.000 palestinos seguían prisioneros en Israel, el entrevistador le preguntó: "¿Ayudarías en una campaña para que fueran liberados?".

Luego de una larga pausa, Shalit y dijo que "estaría muy feliz de que (los presos palestinos) fueran liberados, pero no deberían de volver a pelear contra Israel", y agregó que "espero que este acuerdo avance la paz y no más conflictos militares y guerra entre Israel y los palestinos".

Funcionarios militares israelíes dijeron que luego de un examen físico encontraron a Shalit en "buen" estado, aunque tenía algunos signos de desnutrición. Su padre dijo después que tenía heridas de metralla al parecer de cuando lo capturaron, y además tenía cicatrices psicológicas.

Shalit fue capturado por milicianos asociados con Hamas en un ataque en la frontera en junio de 2006 y llevado a la Franja de Gaza. Fue puesto en aislamiento, le prohibieron recibir visitas y fue visto apenas una vez en un vídeo dado a conocer por sus captores hace dos años como prueba de vida.

La presión israelí, incluyendo bloqueos económicos y una feroz ofensiva militar en las semanas posteriores a la captura, fallaron para conseguir su liberación.

Bajo el acuerdo, el martes Israel intercambió 477 prisioneros — la mayoría de ellos cumpliendo condenas de por vida por estar vinculados con ataques mortíferos contra Israel. Un segundo número de prisioneros, 550, será liberado en dos meses.

Estados Unidos celebró de manera incómoda la liberación, mientras Hillary Rodham Clinton, secretaria de Estado, dijo que su país estaba contento de que la dura prueba de Shalit hubiera acabado y que "había estado preso demasiado tiempo".

Sin embargo, Clinton y otros funcionarios estadounidenses evitaron específicamente referirse a lo que recibió Hamas por el acuerdo o el mérito de la decisión de Israel de liberar a más de 1.000 palestinos para conseguir la liberación de Shalit.

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Los periodistas de The Associated Press Ibrahim Barzak en Ciudad de Gaza, Mohamed Daraghmeh en Ramala, Cisjordania; Tia Goldenberg en Jerusalén y Daniella Cheslow en la Base Aérea Tel Nof, en Israel, contribuyeron a este despacho.