El Senado de Estados Unidos aprobó el martes una medida que impide al Departamento de Justicia realizar investigaciones de tráfico de armas como la fallida "Operación Rápido y Furioso".

Dicha operación tenía por objetivo romper redes de tráfico de armas hacia los carteles de narcotráfico mexicanos, pero se perdió el rastro de cientos de armas, algunas de las cuales fueron utilizadas para cometer crímenes en México y Estados Unidos.

La medida aprobada — con una votación de 99-0 — impediría que el gobierno transfiriera armas a carteles de narcotráfico a menos que agentes federales "vigilen o controlen continuamente" las armas.

El autor de la enmienda, el senador republicano John Cornyn, dijo que este voto era "apenas el primer paso para asegurar que una operación tan tonta no se repita por parte de nuestras policías".

El Departamento de Justicia ya detuvo el programa.

Un funcionario del Departamento de Justicia, que habló bajo condición de guardar el anonimato debido a que el Congreso no pidió su postura al departamento, dijo que la enmienda refleja esencialmente la política de la dependencia.

En una entrevista transmitida el martes por la cadena de televisión ABC News, el presidente Barack Obama dijo que "encontraremos quién y qué pasó en esta situación y nos aseguraremos de que se corrija".

El voto se dio mientras el Senado debatía una medida con valor de 128.000 millones de dólares que podría financiar las operaciones del Departamento de Justicia y las de varias agencias federales para el ejercicio de 2012 que ya está en marcha.

La operación Rápido y Furioso fue una investigación de la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) cuyo objetivo era rastrear a compradores hormiga de armas hacia la cadena de traficantes mayores en un esfuerzo para inhabilitar redes de contrabando. En el proceso, los agentes del organismo perdieron el rastro de buena parte de las armas.

Rápido y Furioso salió a la luz después de que dos rifles de asalto comprados por un comprador menor ya inculpado fueron utilizados en un tiroteo en Arizona donde murió Brian Terry, agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

La operación ha causado una tormenta en Washington y es el objetivo de una investigación por parte de republicanos en la Cámara de Representantes, que han cuestionado la posible candidez del secretario de Justicia Eric Holder sobre todo lo que sabía respecto de dicha operación.

Holder ya ha pedido que se detenga el uso de estas prácticas de permitir que las armas "caminen" con el objeto de rastrearlas hasta los traficantes, al decir en una reciente carta dirigida a los legisladores que "esas tácticas nunca deberían de adoptarse de nuevo en ninguna investigación".

En las pasadas dos semanas, han salido a la luz dos investigaciones de tráfico de armas durante el gobierno de Bush que utilizaron la misma controversial táctica.

Correos electrónicos obtenidos por The Associated Press muestran cómo en un operativo en 2007 en Phoenix, Arizona, agentes de la ATF — que dependían de que las autoridades mexicanas hicieran el seguimiento — dejaron que las armas cruzaran la frontera en un intento por identificar mandos más altos en las redes de contrabando.

Por separado, se dio a conocer que agentes de dicha oficina realizaron un operativo en 2006 llamado "Receptor Abierto" que dio como resultado la transferencia de cientos de armas a las manos de sospechosos de tráfico de armas.

Rápido y Furioso fue una operación diseñada para responder a las críticas de que la agencia se había enfocado en arrestos de bajos mandos mientras que los grandes traficantes habían logrado eludir a las autoridades.

Hace 11 meses, el inspector general del Departamento de Justicia criticó a la oficina por enfocarse, "en su mayoría, en inspecciones de comerciantes de armas e investigaciones de compradores esporádicos, en lugar de atacar a los altos niveles del tráfico y contrabando de armas y a sus clientes finales".

El inspector general dijo que algunos miembros de la AT desalentaban a los agentes para que no realizaran investigaciones complejas enfocadas en los traficantes de armas de altos niveles.

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El escritor de The Associated Press Pete Yost contribuyó a este despacho.