El relator especial de la ONU sobre la tortura, el jurista argentino Juan Méndez, pidió hoy a los estados que prohíban totalmente el confinamiento solitario como forma de castigo.

"Segregación, aislamiento, separación... o como quiera que se llame el confinamiento solitario, es una práctica que debería de ser prohibida como forma de castigo o técnica de extorsión", dijo Méndez durante una conferencia de prensa en Naciones Unidas.

Consideró que confinar a alguien más allá de los quince días "debería de estar totalmente prohibido", al igual que cuando se recurre a esa práctica en las detenciones previas a un juicio independientemente de la gravedad del delito cometido, cuando se aplica a menores o a personas con discapacidad mental.

El relator especial de la ONU presentó ante la Asamblea General su primer informe preliminar sobre la tortura y otras formas de castigo inhumanos y degradantes en el que señaló que "el confinamiento solitario es una medida contraria a la rehabilitación, el objetivo principal del sistema penitenciario".

Agregó que esa es una práctica "global en su naturaleza y sujeto de amplio abuso", sobre la que no hay una definición universal porque el grado de aislamiento social varia según las prácticas.

Méndez, no obstante, señaló que "confinamiento solitario es cualquier régimen en el que un prisionero es retenido en aislamiento de otros (excepto de sus guardianes) por al menos 22 horas al día".

"El aislamiento social es uno de los elementos más dañinos del confinamiento solitario y su principal objetivo. Reduce el contacto social al mínimo", dijo Méndez, que aludió a otros problemas relacionados con la salud y a otros factores personales preexistentes.

El jurista argentino, que ha dedicado su carrera a la defensa de los derechos humanos después de haber sido expulsado de su país en 1977 tras haber pasado 18 meses encarcelado en las prisiones de la dictadura militar, señaló que él mismo había sido víctima de esa forma de castigo.

"Cuando estuve en prisión en Argentina pasé tres días en confinamiento solitario. Fueron los tres días más largos de mi vida", dijo Méndez, que insistió en que esa forma de castigo "puede ser especialmente dañina y ello se revela a lo largo de los años".

Igualmente se refirió al caso del soldado estadounidense Bradley Manning, acusado por Estados Unidos de entregar información confidencial a la plataforma WikiLeaks, sobre quien dijo que había intentado entrevistarse con él sin éxito.

"Bardley Manning ha estado en confinamiento solitario, pero ahora ya no lo está. Se comunica y socializa con otros prisioneros de su misma categoría", dijo el relator de la ONU, que calificó de "productivas" las conversaciones mantenidas con el Gobierno de EE.UU. a propósito del soldado.

Asimismo informó que el Departamento de Defensa de EE.UU. dio su autorización para entrevistarse con Manning, "pero en las condiciones que ofrecían no se podía asegurar la confidencialidad de la conversación", por lo que el encuentro no tuvo lugar, al tiempo que señaló que sigue de cerca su caso y que está terminando el informe relativo a Manning y a otros prisioneros de diferentes lugares.

Por su parte, el presidente del Comité de la ONU contra la Tortura, el chileno Claudio Grossman, señaló, en la misma conferencia de prensa, que "no torturar no significa que sobre los malos no vaya a caer todo el peso de la ley".

Grossman dijo que hay 32 países que aún no han presentado sus informes anuales sobre la prohibición y prevención de la tortura y de otros tratamientos y castigos inhumanos, crueles y degradantes, de los que algunos llevan ya una década de retraso.

Según datos de la ONU, hay otros 82 países que llevan retraso con sus presentaciones periódicas.

Hasta el momento son 146 países los que han ratificado la convención contra la tortura y otros tratamientos o castigos crueles e inhumanos, que fue aprobada por la Asamblea General en diciembre de 1984 y entró en vigor en junio de 1987.