Las celebridades hablan sobre ella sin inhibiciones, aumentan los productos de higiene para ella y un comercial televisivo la exalta como "la cuna de la vida" y "el centro de la civilización".

La vagina se está convirtiendo en un gran negocio.

Como la generación actual creció entre la difusión de expresiones e imágenes más explícitas y de contenido sexual, adopta por lo mismo un diálogo más abierto en el ámbito de los genitales femeninos y desecha las referencias elípticas como había sido la práctica durante décadas.

A fin de llegar a las veinteañeras y treintañeras de la era digital, que tienen además lapsos de atención cortos, los expertos de la publicidad han recurrido a anuncios más atrevidos, más francos y a veces de plano chocantes.

"Las mujeres de la generación Y están hora más a gusto con sus cuerpos, así que tienen más atención disponible para productos sobre los que antes daba vergüenza conversar", dijo Deborah Mitchell, directora ejecutiva del Centro para Administración de Marcas y Productos en la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Wisconsin.

"No me avergüenza hablar de esto, exclaman las mujeres de esta tendencia", agregó.

La nueva libertad para hablar sobre la vagina coincide con la intensificación de la publicidad para que las mujeres compren productos que tienen que ver con esa parte del cuerpo femenino.

La publicidad para artículos de la higiene femenina, como tampones, pantiprotectores y productos de limpieza, aumentó casi 30% a 218,9 millones de dólares en 2010 en comparación con hace dos años, según Kantar Media.

La cultura popular en Estados Unidos también ha contribuido bastante a que las estadounidenses — y las compañías — se sientan más cómodas respecto de las partes íntimas femeninas.

El término "vajayjay" (vagina en "slang") se popularizó aún más cuando la magnate de medios Oprah Winfrey lo utilizó en 2007 en televisión. En agosto, la actriz Olivia Wilde, que estelariza la serie televisiva "House" de Fox hizo en el programa "Conan" de TBS una descripción de su tatuaje favorito para una vagina.

"Estoy a punto de desmayarme", expresó Conan.

La apertura en este tema ha dado lugar a una industria de productos y servicios para la vagina.

El "Vajazzling" (decorado púbico femenino con cristales destellantes de la marca Swarovski) fue todo un fenómeno en 2010 cuando la actriz Jennifer Love Hewitt lo mencionó en el programa "Lopez Tonight" de interacción con el público que salía en la TBS.

El decorado púbico femenino es ahora un servicio popular que se ofrece en algunos salones de belleza en el país. Por ejemplo, el balneario Brazil Bronze Glow Bar cobra 25 dólares por diseños de línea propios como una mariposa, un dragón o un corazón, y 100 dólares por diseños al capricho de la cliente.

Bettybeauty Inc. fue emprendida en 2006 por Nancy Jarecki y vende sus productos para el teñido del vello púbico en salones de belleza y tiendas de artículos cosméticos. El producto, que cuesta 14,99 dólares, funciona como un tinte ordinario de cabello pero tiene una fórmula segura para la zona púbica.

Los colores son los de costumbre — negro, café y rubio — pero también hay magenta, turquesa y púrpura.

Jerecki dijo que sus ventas se triplicaron desde la presentación de su línea de estos productos, aunque se abstuvo de precisar cifras. Algunas mujeres buscan teñirse las canas en el pubis mientras otras quieren color por diversión, agregó.

"Cuando presenté el producto, la expresión que recibí fue 'vaya que me has resuelto un problema. Ni cuenta me había dado que tenía muchas canas abajo''', apuntó.

Las compañías de productos de gran consumo también han emprendido la fabricación de artículos para la vagina y utilizan publicidad con diálogos desinhibidos para promoverlos.

La empresa Energizer Inc. sacó en 2009 a la venta su rasuradora Schick Quattro Trimstyle que está dotada con una cortadora para vello púbico.

El comercial del producto, difundido primero en Europa, fue un éxito en internet: presenta mujeres que bailan al ritmo de una canción pegajosa llamada "Mow the Lawn" (Podando el césped) mientras recortan setos.

Una versión atenuada del anuncio en Estados Unidos muestra arbustos pequeños que quedan con diversos diseños mientras las chicas caminan al lado, en alusión a un vello púbico perfilado.

Kimberly-Clark se burló de los anuncios de productos femeninos, de estereotipo conservador, en su campaña publicitaria de 2010 que estaba dirigida a promover una nueva línea de toallas femeninas y tampones que se ofrecen en paquetes vistosos.

En el anuncio televisivo una mujer dice "quiero sentir cosas suaves, como mi gato" y "a veces quiero correr en la playa, quiero dar vueltas, a lo mejor en cámara lenta". El comercial termina con la frase: "¿Por que los anuncios de tampones son tan ridículos?"