El argentino Eduardo Schwank, una de las raquetas más importantes del torneo de tenis panamericano, cayó eliminado el martes sorpresivamente en segunda ronda al perder por un contundente 6-4, 6-1 ante el salvadoreño Marcelo Arévalo.

Arévalo, número 666 de la clasificación mundial de la ATP, dominó el partido desde el inicio, apoyado en un sólido primer saque y la gran cantidad de errores no forzados de Schwank, raqueta 163 del mundo, que pareció sufrir por la altura de Guadalajara.

"Obviamente ha sido una sorpresa. Schwank ha jugado torneos grandes como Roland Garros y el Abierto de Estados Unidos", dijo Arévalo a The Associated Press. "Nadie pensaba que yo pudiera ganar el día de hoy. Y ésa fue una clave. Jugué suelto, no tenía nada para perder y al final pude ganar".

El salvadoreño quebró el servicio de su rival en el segundo juego del primer set y logró mantener la ventaja hasta anotarse el parcial por 6-4.

Schwank jamás encontró el ritmo y se vio sorprendido por la contundencia del primer servicio de su rival: un saque plano y colocado, cuya fuerza se multiplicaba por los más de 1.500 metros sobre el nivel del mar en las canchas de tenis de Guadalajara.

"Sentía que venía a diez mil la bola", admitió el argentino. "Me sorprendió con su saque en todos los games. No tuve nunca una mínima chance de quebrar su servicio".

"No me sentí muy bien", añadió. "Creo que en la altura está muy difícil manejar la pelota".

En el segundo set, Arévalo rompió dos veces consecutivas el servicio de Schwank y con un cómodo 4-0 sólo tuvo que mantener el saque para llevarse el parcial definitivo 6-1.

El argentino, desesperado, destrozó su raqueta en uno de los cambios de pista, por lo que recibió una advertencia del juez de silla.

Schwank se presentó en Guadalajara con serias aspiraciones de medalla, al ser uno de los nombres más conocidos de la competencia junto a su compatriota Horacio Zeballos y al chileno Nicolás Massú.

"Estoy muy triste. Era representar a Argentina en unos Panamericanos", señaló. "Venía con ilusiones de poder llevarme medalla. Es decepcionante. No hay palabras para explicarlo".