La izquierda argentina aspira a repetir en los comicios generales de este domingo el "milagro" de las primarias y conseguir una banca en el Congreso para modificar el "agotado" debate entre el "kirchnerismo" y la oposición.

El trotskista Jorge Altamira, candidato a presidente del Frente de Izquierda y los Trabajadores, que engloba a agrupaciones minoritarias que por primera vez lograron unirse en una misma fuerza, obtuvo el pasado 14 de agosto una adhesión del 2,48 %, un resultado histórico en su carrera, superando el piso del 1,5 % de votos requerido para competir, por quinta vez, por la Presidencia.

No obstante, el dirigente, de 69 años, le quitó hoy importancia a su candidatura presidencial, al asegurar en una entrevista con Efe que su lucha no tiene como objetivo "real" la Casa Rosada sino lograr representación parlamentaria para romper la dicotomía actual entre el oficialismo y la oposición y hacer oír la voz de la clase obrera.

"Lo nuestro es desde muy abajo, subiendo a un ritmo que ya para nuestros adversarios resulta preocupante", consideró el candidato, cuyo verdadero nombre es José Wermus, pero que desde joven utiliza un seudónimo inspirado en un popular cómico argentino.

Altamira no duda de que la presidenta argentina, Cristina Fernández, va a ser reelegida este domingo con cerca del 50% de los votos, pero considera que este porcentaje no supone una novedad, pero cobra magnitud frente a "la enorme fragmentación de la oposición".

Altamira sostuvo que "el clima social se está poniendo fuerte en Argentina" y aseguró que, pese al inminente triunfo del oficialismo. "el desgaste gubernamental es impresionante" y la "desintegración política del frente oficial es aguada".

El candidato izquierdista es optimista y cree que van a mejorar el resultado de las primarias e incluso duplicar el número de votos y ubicarse sexto de siete postulantes, como indican varias encuestas.

"Algunos se están animando y creen que podemos quedar incluso por encima de (el expresidente Eduardo) Duhalde", señaló, en tono de broma, al comentar la gran caída en intención de voto que dan los sondeos al peronista disidente, que baja de un virtual empate en segunda posición en las primarias a una relegada quinta plaza.

Mientras para las primarias, los seguidores de la izquierda inundaron las redes sociales con la campaña "Un milagro para Altamira" para que éste quedara habilitado para las presidenciales, ahora los militantes piden el "milagro" de alcanzar el millón de votos, una cifra difícil pero no imposible, en opinión del propio Altamira.

Este ferviente predicador de León Trotsky, que entre otras medidas propone el no pago de la deuda externa y la nacionalización "de los bancos, el petróleo, la minería y las telecomunicaciones", ha centrado su campaña en los distritos en los que tiene una "posibilidad real" de lograr una banca en el Congreso nacional, como la capital y las provincias de Buenos Aires, Neuquén y Salta.

Altamira cree que muchos de los que el domingo opten por Fernández para la Presidencia votarán al mismo tiempo por los candidatos a legisladores del Frente de Izquierda, dado que en Argentina es posible votar por una fuerza política para la categoría de presidente y a otro partido para la de diputado o senador.

"Yo -y el Frente de Izquierda- gozo entre los kirchneristas de muchas simpatías y es muy probable que muchos digan 'Cristina corazón, voto adentro para la presidenta' y apoyen también a nuestros diputados", apuntó.

"Si alcanzamos el propósito de ingresar al Congreso nacional, yo el domingo a la noche me declaro vencedor de la jornada, porque produciríamos un cambio realmente sustancial", concluyó.