La guerrilla separatista filipina del Frente Moro para la Liberación Islámica (FMLI) condenó hoy el asesinato a tiros del sacerdote católico italiano Fausto Tentorio, ocurrido ayer en Cotabato del Norte, al sur del país.

El presidente de secretaría del FMLI, Muhammad Ameen, aseguró en la página web de la organización que el crimen "es un signo de la degeneración de la moralidad y la espiritualidad en el país".

"Condenamos este asesinato de la manera más rotunda. Es una brutalidad salvaje que ningún hombre o grupo civilizado puede hacer nunca", afirmó el dirigente del FMLI, grupo que tiene su base en la convulsa isla de Mindanao, donde ocurrió el atentado.

Según Ameen, "los hombres religiosos deberían ser intocables excepto en el caso de que participen activamente en la guerra".

El cura Fausto Tentorio, de 59 años y misionero en Mindanao desde 1978, recibió ocho disparos cuando se disponía a subir a su automóvil después de oficiar misa en la localidad de Arakan.

Según varios testigos, el asesino, que actuó en solitario y utilizó su arma con un silenciador, huyó de inmediato a bordo de una motocicleta.

Tentorio era misionero de la asociación Pontificio Instituto Missioni Estere (PIME, Instituto Pontificio para las Misiones Extranjeras), formada por sacerdotes seculares, al igual que otros dos curas italianos asesinados en Filipinas en los últimos 26 años.

Tullio Favali fue asesinado por un grupo paramilitar en 1985 y Salvador Carzedda fue tiroteado por dos pistoleros en Zamboanga en 1992.

Al menos otros dos sacerdotes italianos de esta asociación han sido secuestrados.

Según declaró al diario "Philippine Daily Inquirer" el portavoz de esta asociación, Giulio Mariani, Tentorio había recibido amenazas de muerte relacionadas con su actividad de apoyo a grupos indígenas.

El clérigo ya escapó de una emboscada de un grupo paramilitar anticomunista hace ocho años, cuando salvó su vida refugiándose en la choza de bambú de una lugareña.

Una veintena de sacerdotes de este grupo trabajan en Filipinas, la mayoría de ellos en Mindanao.

"Su grupo está muy comprometido en Filipinas con los derechos de los indígenas y él estaba muy enfrentado con grupos relacionados con la minería. Le han ido a buscar sabiendo quién era, no sé si alguna vez sabremos qué grupo le mató", declaró a Efe el sacerdote Ángel Calvo, un misionero español residente en Zamboanga, también en Mindanao.

El FMLI, la mayor organización separatista de Filipinas con unos 12.000 militantes, está inmerso en conversaciones de paz con el Gobierno filipino para poner fin a casi cuatro décadas de conflicto que han originado miles de muertos y cerca de dos millones de refugiados.