El presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua, Roberto Rivas, acusó hoy a grupos políticos de pretender desestabilizar los comicios del 6 de noviembre próximo y advirtió que el Ejército y la Policía de este país impedirán cualquier acto irregular.

El magistrado electoral dijo a periodistas, acompañado del jefe del Ejército de Nicaragua, el general Julio César Avilés, que meses atrás recibió copia de un supuesto plan con detalles de la organización de protestas y ataques verbales contra las autoridades que regirán los comicios.

Rivas, sin embargo, no identificó a ninguno de esos grupos políticos que, según él, pretenden desestabilizar las elecciones de noviembre próximo.

"Para aquellos que pretendan desestabilizar, para eso estarán las fuerzas del orden público de nuestro país, para eso estarán ustedes (Ejército) contribuyendo con esas fuerzas del orden público", advirtió.

"No vamos a permitir que en este país vengan a meterle ruido o bulla a lo que es una fiesta cívica del pueblo nicaragüense", añadió.

Enfatizó que en los próximos comicios las fuerzas armadas, "les guste o no", garantizarán "el orden público en conjunto con la Policía" Nacional.

"Vamos a trabajar en conjunto con ustedes (Ejército), con la Policía, para que este proceso sea digno", insistió el magistrado electoral.

El presidente del CSE se reunió hoy con el jefe de las fuerzas armadas nicaragüense para afinar el plan de traslado del material electoral.

"Sobre el Ejército y la Policía descansa un 60, 70 por ciento de la responsabilidad de algo muy importante y es el respeto al derecho del ciudadano a ese sufragio libre, secreto y directo", remarcó el funcionario.

Según Rivas, algunos partidos políticos llaman a los ciudadanos a reclamar sus cédulas de identidad, imprescindibles para ejercer el voto, para desestabilizar unos comicios que transcurren con "calma y fluidez".

"Lamentablemente no podemos entregarle (documentos de votación) a hondureños, a costarricenses, no podemos darle gusto a esa clase política que quiere meterle ruido al sistema electoral nicaragüense", dijo.

Aviles, en tanto, afirmó que la organización de las elecciones transcurre "bastante tranquila", salvo "algunos hechos aislados".

En el norte del país cientos de ciudadanos han protestado frente a las delegaciones del CSE para exigir sus documentos oficiales, se han enfrentado a la Policía Nacional y algunos han resultado con heridas de bala.

La semana pasada, el magistrado electoral José Marenco Cardenal acusó a la opositora alianza Partido Liberal Independiente (PLI) de organizar esos reclamos y las protestas.

El PLI, cuyo candidato a la Presidencia es el empresario de radio y diputado ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen), Fabio Gadea, segundo en la intención de votos, según las encuestas, negó esos señalamientos.

Rivas, por su parte, aseguró que los ciudadanos podrán retirar sus cédulas de identidad incluso hasta el 5 de noviembre, un día antes de celebrarse los comicios y negó que existan miles de ciudadanos sin sus documentos oficiales.

Además, sostuvo que el sistema electoral nicaragüense "tiene muchos candados", por lo que descartó "una irregularidad, un mal manejo o un fraude".

Grupos juveniles opositores han denunciado al CSE de preparar junto al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) un fraude en los comicios a favor del presidente del país, Daniel Ortega, que es favorito para ser reelegido.

En las elecciones del 6 de noviembre próximo, unos 3,4 millones de nicaragüenses están habilitados para elegir a su presidente, vicepresidente, 90 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 ante el Parlacen.