Tres víctimas pidieron el martes a una jueza procesar por abuso sexual reiterado a un sacerdote que ya fue sancionado por el Vaticano a una virtual reclusión y a una vida de "oración y penitencia" por esos supuestos crímenes.

El abogado Juan Pablo Hermosilla, que representa a un médico, a un filósofo y a un periodista, entregó la petición a la jueza Jessica González, quien resolverá si procesa al cura Fernando Karadima el jueves o viernes.

González también recibió el pedido de absolución de Karadima por parte de su defensor, quien alegó que los supuestos delitos han prescrito.

Karadima, 80 años, está recluido en un convento de un elegante barrio capitalino por disposición del Vaticano, que en febrero lo encontró culpable de los delitos de abuso sexual contra los tres adultos denunciantes y también contra menores de edad.

El doctor Juan Hamilton, de 44 años, contó que los abusos del cura empezaron cuando tenía 17 años y se prolongaron por más de 20 años, incluso después de que se casó y se fue a vivir a Estados Unidos.

Aunque las acusaciones contra el sacerdote datan de 2003, la iglesia local nunca investigó porque Karadima fue apoyado por el arzobispo y cardenal de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, que finalmente tuvo que acceder a la indagación luego que un reportaje de televisión develó los abusos, con dramáticos relatos de algunos de los afectados.

Los delitos se cometieron cuando Karadima estaba a cargo de una parroquia en la que formó un grupo especial de católicos, de quienes fue su guía espiritual. Al cura también se le atribuye haber cultivado la vocación de tres actuales obispos.

Antes de que fuera sancionado de por vida por la Congregación de la Doctrina de la Fe, un juez local que investigó el caso sobreseyó a Karadima, pero una corte superior reabrió la indagación.