Con barricadas de fuego y el incendio de un autobús del transporte público comenzó el martes el paro nacional de dos días convocado por estudiantes para protestar contra el gobierno.

Grupos de encapuchados bloquearon desde temprano diversos puntos de la ciudad levantando barricadas de fuego, lo que causó serios trastornos y congestión en el tránsito.

Policías y estudiantes se enfrentaron en varios lugares. Encapuchados lanzaron bombas incendiarias contra efectivos que llegaron a repeler los desmanes. Tras los enfrentamientos los encapuchados se refugiaron en establecimientos escolares o universitarios.

En las proximidades de un campus de la Universidad de Chile, en el sector oriente de Santiago, un grupo de encapuchados que había levantado barricadas incendió un autobús luego de que los pasajeros que transportaba abandonaron el vehículo.

El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, anunció que el gobierno aplicará una severa ley de seguridad interior del Estado contra los presuntos responsables de la quema del autobús. La norma establece penas más severas que la que sanciona los desmanes callejeros.

"El gobierno ha resuelto presentar una querella criminal por la ley de seguridad del Estado", dijo Hinzpeter.

La vicedecana de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, María Eugenia Horvitz, se quejó de la represión policial al interior del campus universitario donde los encapuchados buscaron refugio. Dijo que dos funcionarios además fueron maltratados y detenidos.

La severidad policial en las recientes protestas, en la que además periodistas han sido detenidos y golpeados, ha sido criticada por diversos sectores, pero el gobierno no las ha condenado.

Los incidentes se desarrollaron al comenzar los dos días de paro nacional convocado por estudiantes y el Colegio de Profesores para protestar por la falta de acuerdo con el gobierno para convenir reformas profundas en la educación chilena.

El gobierno deploró los desmanes y calificó como un fracaso el paro estudiantil.

"Esta paralización de actividad ha sido un total y completo fracaso... A lo largo de todo el país no hay paro", dijo el portavoz oficial, Andrés Chadwick.

El conflicto estudiantil se prolonga ya por casi cinco meses y aunque el gobierno ha ofrecido algunas mejoras se ha negado a acceder a la gratuidad en la enseñanza así como a terminar con el lucro en establecimientos que reciben aportes estatales, las principales demandas estudiantiles.

Una consulta popular realizada diez días atrás por el Colegio de Profesores arrojó un amplio apoyo a las demandas estudiantiles. El 90% del millón y medio de votantes aprobó los cambios. También encuestas de opinión reflejaron un respaldo mayoritario a la rebelión estudiantil.

Como parte de las protestas contra el gobierno, los estudiantes convocaron para la noche del martes a golpear cacerolas. El sonoro y ruidoso "caceroleo" ha sido una manifestación frecuente en este periodo de protestas antigubernamentales. El gobierno, que enfrenta la peor evaluación a un presidente y las más multitudinarias protestas desde el retorno a la democracia en 1990, autorizó para el miércoles una nueva marcha callejera.

Otra actividad prevista de la jornada fue la entrega al gobierno del resultado de una consulta popular sobre los cambios demandados en la educación. El vocero oficial y ministro secretario general de gobierno recibió el resultado de la consulta que le entregaron el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, y el titular de la Central Unitaria de Trabajadores, Arturo Martínez.

Una treintena de personas intentó acompañar a ambos dirigentes, pero la policía les impidió el acceso a la sede de gobierno.

Simultáneamente, el presidente Sebastián Piñera firmaba la promulgación de una ley que aumenta los subsidios escolares.

La ley crea una subvención escolar denominada preferencial para estudiantes de primero a cuarto de la enseñanza básica de los sectores más empobrecidos. Aumenta a 86.000 pesos (unos 165 dólares) la subvención para niños de sectores más empobrecidos, manifestó Piñera.