El Gobierno de Brasil reclamó hoy a los países miembros del G20 mostrar una mayor capacidad de adaptación de sus planes a los giros de la crisis económica internacional, plasmados en la situación de la deuda griega o la necesidad de recapitalización de los bancos europeos.

Así lo expresó el representante de la presidenta Dilma Rousseff ante el G-20, Valdemar Carneiro Leao, en un mensaje leído durante un foro organizado en Montevideo por la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) para definir la postura que llevará América Latina a la cumbre del G20 del próximo mes en Cannes (Francia), donde participarán Argentina, Brasil y México.

Carneiro Leao no pudo asistir al encuentro por culpa de la nube de cenizas generadas por el complejo volcánico chileno Puyehue-Cordón Caulle, que ha obligado a suspender decenas de vuelos en los últimos días en el Cono Sur sudamericano.

En el mensaje, explicó que Brasil ve dos agendas en el Grupo de los Veinte, una de corto plazo y otra de largo plazo.

La primera es de emergencia y pretende contener la crisis de 2008 con un "espíritu solidario" para llevar adelante "reformas de la regulación financiera, la adopción de medidas de estímulo, destinadas a evitar la recesión y el compromiso de evitar pedidas proteccionistas en el comercio".

También busca "una reforma parcial de las instituciones de Bretton Woods y la corrección de los grandes desequilibrios de la economía global".

Según el representante brasileño, "la agenda está, en gran medida, cumplida", pero presenta obstáculos en el área de la corrección de los desequilibrios, donde "está en curso un proceso de evaluación de las grandes economías".

"Se trata de un proceso políticamente delicado, porque implica cambios de modelo de crecimiento, una controversia para nada trivial que coloca en campos opuestos a China y Estados Unidos".

Sin embargo, Carneiro Leao dijo también que la agenda no acaba de completarse del todo porque "la crisis económica ha ido tomando matices distintos a cada momento y exigiendo al grupo acciones más allá de lo que al principio parecía suficiente".

"La deuda griega y la recapitalización de los bancos europeos son las cuestiones del momento, con una gravedad que no es necesario explicar, pues está en juego la propia supervivencia de la zona euro", sostuvo.

El representante brasileño recordó que "los efectos de la crisis habrían sido devastadores en el caso de que no hubiese habido una cooperación ordenada y sincronizada de todos los miembros del G20" y se mostró esperanzado en que "más tarde o más temprano", la coyuntura será superada.

En ese contexto, el G20 podrá enfrentarse a su agenda de mediano y largo plazo, y tendrá que demostrar su verdadera capacidad de acción.

"Para Brasil esa agenda deberá tener como tema central la cuestión del desarrollo sustentable y la eliminación de la miseria en el mundo", concluyó.