El presidente de EE.UU., Barack Obama, busca que el Congreso apruebe cuanto antes un primer paquete de ayudas por 35.000 millones de dólares de su plan de empleo, dentro de una nueva estrategia para que ese proyecto obtenga el visto bueno de los legisladores, aunque sea "por partes".

Así lo explicó hoy en una conferencia telefónica con periodistas el portavoz adjunto de la Casa Blanca, Josh Earnest, al detallar cómo será la gira en autobús que iniciará este lunes Obama por Carolina del Norte y Virginia para dar a conocer su plan de empleo, similar a la que realizó por otros estados en septiembre.

Después de que la oposición republicana bloqueó el pasado martes en el Senado el plan del presidente para crear empleos, valorado en 447.000 millones de dólares, ahora la estrategia es presentarlo al Congreso "por partes", para que al menos algunas sean aprobadas, según Earnest.

Ese proceso "debería empezar esta semana" con el envío al Congreso de un primer paquete de fondos, valorado en 35.000 millones de dólares, para que los gobiernos locales y estatales puedan contratar a maestros, bomberos y policías, añadió el portavoz presidencial.

Desde que lo anunció en septiembre, Obama ha centrado los esfuerzos de su campaña con vistas a sus aspiraciones de ser reelegido en 2012 en el plan de empleo, que prevé inversiones en infraestructura y formación, además de una serie de incentivos fiscales para estimular las contrataciones.

Y es que el alto desempleo, que ronda el 9 % y, según los expertos, se mantendrá en ese nivel durante los próximos años, jugará un papel determinante en la campaña electoral.

El plan de Obama también prevé eliminar las desgravaciones a los más ricos que introdujo su predecesor, George W. Bush, y sustituirlas por un aumento del 5,6 por ciento en los impuestos de aquellos que ganen más de un millón de dólares al año, algo a lo que se oponen frontalmente los republicanos.

Obama insiste en que "economistas independientes" sostienen que su plan permitirá crear casi dos millones de empleos en EE.UU.

A partir de mañana y hasta el miércoles el presidente paseará ese mensaje por los estados de Carolina del Norte y Virginia, considerados clave para los comicios de 2012, puesto que suelen ser bastiones republicanos pero apoyaron a Obama en 2008.