Los indígenas bolivianos que rechazan la construcción de una carretera que partirá en dos una reserva natural reanudaron hoy su caminata y están a 37 kilómetros de La Paz, tras una pausa por las elecciones de magistrados del poder judicial celebradas el domingo.

Los nativos, que iniciaron su caminata hace dos meses en la ciudad amazónica de Trinidad (noreste), recorrieron hoy 20 kilómetros bajo la lluvia desde el pueblo de Chuspipata hasta Pongo, aldea situada en una montaña de más de 4.000 metros de altitud.

El ascenso de la región tropical hasta la cordillera andina ha causado enfermedades y desmayos entre los caminantes, la mayoría oriundos de las tierras bajas del oriente y de la Amazonía, debido al frío, la lluvia y la falta de oxígeno por la altitud.

Pero estos "percances" se han ido solucionando con el apoyo de médicos de La Paz que acompañan a la columna, dijo a Efe el presidente del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), Fernando Vargas.

Los indígenas han cambiado las sandalias y la ropa ligera que vestían al iniciar la marcha por zapatillas deportivas, ropa de abrigo e impermeables recolectados en La Paz, ciudad sede del Gobierno y del Legislativo.

La marcha, que en los últimos días ha crecido hasta 2.000 caminantes, entrará a La Paz posiblemente el miércoles para exigir al presidente Evo Morales "que anule todos los actos administrativos ilegales que han dado fe al proyecto" de construir la carretera por el Tipnis, explicó Vargas.

El líder de la reserva natural reiteró el rechazo de los indígenas a una ley aprobada la semana pasada por la mayoría oficialista en el Parlamento, que solo aplaza y no cancela definitivamente la vía, financiada por Brasil y construida por una empresa de esa potencia regional.

Los nativos y grupos ecologistas se oponen a que la carretera atraviese el Tipnis porque temen que ocasione daños ambientales en esa reserva de 1,2 millones de hectáreas y promueva la invasión de campesinos y cultivadores de hoja de coca, base para la producción de cocaína.

La marcha pacífica ha sufrido varios retrasos por bloqueos policiales y de partidarios de Morales, más ocho intentos de diálogo infructuosos por la negativa del mandatario a desviar la carretera para que no pase por la mitad del parque natural.

Los indígenas sufrieron además una represión policial violenta el domingo 25 de septiembre, que el mismo Morales calificó de "imperdonable" pero de la que ni él ni sus colaboradores se responsabilizan.

Según Vargas, el rechazo de los bolivianos a esa acción policial quedó patente con el mayoritario voto nulo en los comicios del domingo para elegir a 56 magistrados de cuatro tribunales superiores del poder judicial, que ha sido interpretado como un "voto castigo" para Morales.

A falta de datos oficiales, un recuento provisional de votos difundido por la red de televisión privada ATB señala que un 45 % fueron nulos, 38 % validos y 17 % en blanco.

Esos resultados son "una respuesta del pueblo boliviano sobre la forma en que el Gobierno ha venido tratando a los marchistas (...) El pueblo le ha dado un mensaje al presidente de que no se debe tratar de esa manera a los pueblos indígenas", afirmó Vargas.