Con su intensidad usual, el multimillonario británico Richard Branson se deslizó por una cuerda desde un balcón, sacudió una botella de champán y tomó un trago al bautizar el primer puerto espacial comercial del mundo construido desde cero.

En un alejado trozo del desierto en el sur de Nuevo México, Spaceport America es donde la empresa Virgin Galactic de Branson desarrollará sus actividades de turismo al espacio.

Branson, la gobernadora Susana Martínez y el astronauta Buzz Aldrin estaban entre los cientos de personas reunidas en el hangar de la terminal espacial para la inauguración del lunes. El millonario considera que el edificio es magnífico.

Dijo esperar que puedan hacerse suficientes vuelos de prueba de las naves espaciales de Virgin Galactic para fines de 2012 con el fin de iniciar vuelos comerciales suborbitales desde el puerto.

Más de 450 personas ya han comprado boletos para volar con Virgin Galactic. Unas 150 de ellas asistieron a la ceremonia.