En el pequeño pueblo de Mitzpé Hilá, donde reside la familia del soldado israelí Guilad Shalit, la expectación es máxima y se cuentan las horas para recibir después de cinco años a su vecino más célebre como parte de un canje de presos con el movimiento islámico palestino Hamás.

"Todo el país te espera, el pueblo entero te abraza", reza una gran pancarta a la entrada de esta población de poco más de 650 habitantes, que antes de la captura de Shalit en junio de 2006 por tres milicias palestinas casi ningún israelí sabía situar en el mapa.

A pocos kilómetros de la frontera con el Líbano y sobre una colina desde la que se divisa el Mediterráneo, Mitzpé Hilá se ha convertido en los últimos días en centro neurálgico de decenas de agentes del orden, periodistas y curiosos que se arremolinan junto a las vallas que delimitan la residencia de la familia Shalit.

Desde que el pasado martes se anunció el canje de presos entre Israel y Hamás, por el que el uniformado israelí será liberado a cambio de la excarcelación de más de un millar de presos palestinos en varias fases, la población "no descansa ni duerme hasta que Guilad regrese a casa", apuntan sus vecinos.

"Estamos muy contentos, pero hasta que no lo veamos de vuelta también expectantes porque desconocemos cómo regresará", explicó a Efe a la entrada de la vivienda familiar uno de los principales activistas de la campaña para lograr la liberación, Ohad Kaner.

Este voluntario, que no conoce personalmente a Shalit, permaneció cerca de año y medio en la tienda establecida en Jerusalén frente a la Residencia del Primer Ministro.

Si todo sale según lo previsto, la llegada de Shalit, que tenía 19 años en el momento de su captura en una base militar israelí cerca de la frontera con Gaza, se producirá durante la mañana.

El primer paso del canje será su entrega a representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Gaza por parte de las autoridades de Hamás, que deberán confirmar que está vivo y libre.

Israel dejará entonces en libertad a 27 mujeres, mientras que de forma paralela el militar israelí será trasladado a Egipto a través del paso fronterizo de Rafah, en el sur de la franja.

Otros 450 presos palestinos serán excarcelados en diversos puntos, de los que cerca de 300 irán a Gaza y 40 al extranjero.

Se espera que el soldado sea trasladado a la base militar de Tel Nof, en el centro de Israel, donde se le hará el primer chequeo médico, se duchará y verá por primera vez a su familia.

De allí viajará en un helicóptero de la Fuerza Aérea al parque industrial de Tefen, a pocos kilómetros de Mitzpé Hilá, para luego ser introducido en un vehículo que le conducirá hasta su hogar.

"Las primeras horas serán cruciales para la familia. Los voluntarios y vecinos nos quedaremos en un segundo plano para que los padres, Noam y Aviva, y sus hermanos, Yoel y Hadas, puedan abrazarlo y estar con él", explicó Kaner, ataviado con una camiseta con el logotipo más conocido de la campaña de Shalit.

Junto al domicilio, en una calle sin nombre ni número pero que los vecinos conocen como "Fase B" -en referencia a la construcción de la urbanización-, se agolpan desde hace días decenas de medios de comunicación con el objeto de captar el más mínimo detalle.

La casa, un sencillo chalet con un tejado rojo a dos aguas y sobre el que ondea desde el fin de semana una bandera de Israel colocada por el progenitor, está flanqueada por numerosos arbustos con lazos amarillos en señal de solidaridad con el soldado.

Se encuentra rodeada por un jardín, que la madre Aviva se ha afanado en regar los últimos días para devolverle el color que tenía antes de la captura de su hijo.

El padre viajó hoy a Jerusalén para comparecer ante el Tribunal Supremo en una vista originada por las demandas que interpusieron familiares de víctimas del terrorismo contra la excarcelación de palestinos condenados por su implicación en atentados en los que murieron cientos de israelíes.

Entretanto, junto a la vivienda de los Shalit, varios familiares y amigos departían hoy bajo dos grandes sombrillas, ajenos a la polémica creada y a los medios, quizá tratando de aunar fuerzas para recibir de la mejor manera posible a Guilad.

Eitan Raz, jefe de Policía de la comarca Maalot-Tarjisha, a la que pertenece Mitzpé Hilá, dijo a Efe: "Nos preparamos para traer a Guilad a casa y haremos todo lo posible para mantener el orden".

La Policía acordonará la zona aledaña al domicilio y ha pedido a los vecinos y a los medios que respeten la privacidad de la familia.

Daniela Brik