El ministro de Desarrollo de Grecia, Mijalis Jrisojoídis, apeló hoy a la paciencia del pueblo griego para soportar la política de austeridad que, aseguró, el Ejecutivo seguirá aplicando y que el Parlamento logrará sacar adelante el jueves en un nuevo paquete de duros recortes.

"Creo que si estos recortes hubieran sido en otros países, habríamos tenido una revolución", afirmó Jrisojoídis en Viena tras un encuentro con el ministro de Economía austríaco, Reinhold Mitterlehner.

El ministro griego se mostró confiado en que la mayoría parlamentaria de que dispone el gubernamental Pasok sirva para aprobar la nueva tanda de recortes, que incluyen el envío a la reserva de 30.000 funcionarios, la eliminación de pagas extraordinarias y la rebaja del salario mínimo.

Pese a esa confianza, Jrisojoídis reconoció que el Gobierno "está sólo, sin aliados" y que incluso dentro del propio Pasok hay voces disidentes sobre la conveniencia de seguir apretándose el cinturón con más ahorros.

El proyecto de ley en puertas ha ocasionado fuertes protestas de toda la oposición y serias discrepancias en el Pasok, que tienen una estrecha mayoría de 154 diputados de un total de 300.

Uno de los diputados ha anunciado incluso la posibilidad de abandonar el grupo parlamentario, lo que reduciría aún más la mayoría del Gobierno en el Legislativo.

Respecto a las huelgas generales del miércoles y el jueves, el ministro se mostró comprensivo con los sindicatos y aseguró que "es lógico" que se manifiesten.

"El pueblo griego es paciente y entiende la situación del país. Creo que si hubiéramos tenido estos recortes en otros países de Europa, habría habido una revolución", valoró.

El ministro se refirió al "precio social, económico y político" de esas reformas y al "dolor" que están causando en un país en el que -advirtió- la calidad de vida va a caer entre un 30 y un 40 por ciento.

Con todo, insistió en la necesidad de las reformas para lograr que el endeudamiento griego llegue a unos niveles soportables en 2012 y para hacer la economía griega más competitiva.

Las medidas "provocan un gran dolor" pero, al mismo tiempo, son el único camino para mantener una "ventana abierta" para que Grecia tenga una vida mejor dentro de la Unión Europea.