Cuadrillas de rescate se apresuraban el lunes a extraer el petróleo de un buque cisterna que se tambalea entre los arrecifes de la costa de Nueva Zelanda, mientras que se preparaban para lo peor, pues la nave quebrarse y hundirse pronto.

La tarea de salvamento se reanudó el domingo por la tarde después que se suspendiera durante casi una semana debido al mal tiempo, pero el avance era limitado y sólo 82 toneladas de crudo habían sido extraídos. Aproximadamente unas 1.400 toneladas de combustible quedaban a bordo.

El Rena encalló el 5 de octubre en el arrecife de Astrolabe, a unos 22 kilómetros (14 millas) de la Bahía de Tauranga en la Isla Norte de Nueva Zelanda, provocando lo que las autoridades neozelandesas han calificado como el peor desastre marítimo ambiental del país.

Aproximadamente unas 350 toneladas de crudo se han derramado en el mar cerca de las playas de la Isla Norte, provocando la muerte a más de mil aves acuáticas.

Aunque se temía que el tiempo pudiera volver a empeorar el lunes, el ministro de Transporte de Nueva Zelanda, Steven Joyce, dijo que creía que no había muchas posibilidades de extraer el crudo antes de que el buque se partiera o se hundiera. "Me parece que de lo que se trata es extraer todo lo que se pueda", manifestó Joyce el lunes.

El buque tiene grietas profundas en su estructura y los expertos dicen que se podría romper o desprenderse del arrecife en cualquier momento.

Joyce dijo que sólo la proa del buque estaba encallada en el arrecife mientras que la popa sigue en el agua, sostenida en el lugar por la flotación natural.

"Es variable y muy peligroso", destacó. Agregó que en caso de que las cuadrillas deban evacuar la nave, tratarán de poner tapones en los tanques y cerrar las válvulas a fin de minimizar más derrames.

Las cuadrillas comenzaron a extraer el crudo del buque el 9 de octubre, pero rápidamente suspendieron el esfuerzo debido al mal tiempo.