Mientras la tierra que protagonizó la Primavera Arabe se acerca a históricas elecciones la semana próxima en Túnez, todas las miradas están fijas en los largamente reprimidos islamistas, pues una victoria de ellos aquí podría cambiar irrevocablemente esta nación norteafricana e inspirar movimientos conservadores similares en la región.

Muchos temen que pese a promesas de respetar la democracia, el Partido del Renacimiento está determinado a imponer una teocracia que revertiría conquistas del secularismo y los derechos de las mujeres. Otros ven una oportunidad de traer al mundo árabe una forma moderada de islamismo, similar al del partido de gobierno en Turquía.

El Partido del Renacimiento fue reprimido brutalmente por el dictador Ben Alí en la década de 1990, en una política aprobada tácitamente por potencias occidentales temerosas del extremismo musulmán. Ahora, en los comicios del 23 de octubre, se aprestan a convertirse en el mayor partido en la asamblea que redactará la constitución del país, en gran parte porque es la fuerza política mejor organizada.

A diferencia de muchos grupos islamistas en la región, Renacimiento ha prometido explícitamente que defenderá los valores democráticos y los derechos de las mujeres, pero sus críticos seculares advierten que el partido tiene una agenda secreta para imponer el islam conservador.

Esos temores han sido alimentados por el surgimiento de grupos ultraconservadores conocidos como salafistas que han atacado cines y estaciones televisión por mostrar material que ellos dicen denigra el islam.

Muchos advierten que una vez en el poder, el partido del Renacimiento pudiera tratar de imponer su sello islámico en esta nación de 10 millones de habitantes.

El código de status personal establecido en Túnez tras la independencia en 1956, único en el mundo árabe, proscribió la poligamia, hizo necesaria la aprobación de la mujer para casarse y establece límites al poder del hombre para divorciarse. Declaró además que hombres y mujeres son iguales en términos de derechos y ciudadanía.