Derrick Cotterel era un jornalero jamaiquino que llegó a Estados Unidos, y vivió recogiendo cítricos en Florida y manzanas en Virginia Occidental durante 10 años antes de que una disputa con un patrón llevase a su arresto el año pasado por cargos de robo.

Como su visa había expirado hacía tiempo, Cotterel terminó bajo custodia de las autoridades de inmigración en York, Pensilvania. Pero los jueces allí pasaron dificultades durante casi un año para entender su pedido de asilo político.

Cotterel, de 42 años, habla en un dialecto criollo jamaiquino que es difícil de entender para los estadounidenses. Y para complicar las cosas, tiene un severo tartamudeo que hace casi imposible entenderlo.

Además, no puede leer ni escribir, lo que deja a sus pensamientos atrapados en la cabeza.

A diferencia de los acusados en casos criminales, los detenidos de inmigración no tienen derecho a un abogado pagado por el gobierno. Así que Cotterel quedó en la prisión del condado York, donde están unos 700 inmigrantes detenidos junto a 1.700 delincuentes, indiciados o sentenciados, desde julio del 2010 hasta mayo de este año, cuando jueces frustrados continuaron sus audiencias de fianza y asilo.

Un juez trató de hacerle preguntas de sí o no acerca de su pedido de asilo, y le pidió a Cotterel que alzase su mano derecha o izquierda, dependiendo de la respuesta.

El 18 de mayo, el juez Andrew Arthur trató otra táctica. Le pidió a dos reclusos jamaiquinos que tradujesen. Eso dio resultado, hasta cierto punto, aunque Arthur no estaba seguro siempre sobre cuál respuesta estaba siendo expresada.

Uno de los reclusos traductores le dijo al juez que la policía en Jamaica no había investigado el asesinato del hermano de Cotterel "a causa de actividades políticas".

"¿El dijo eso o usted dice eso?", preguntó Arthur.

El abogado de inmigración Craig R. Shagin a menudo recibe pedidos de aceptar casos pro bono; es decir, sin cobrar, pero solamente puede tomar unos pocos, y escoge aquellos que él piensa tienen mérito. Recientemente aceptó ayudar a Cotterel — quien perdió su petición de asilo — en su apelación. El considera que su defendido pudiera ser asesinado si regresa a Jamaica.

Con la ayuda de los dos traductores, Cotterel reveló que dos de sus hermanos habían sido asesinados por razones políticas en Jamaica, y que él mismo fue herido en un ataque con machete en 1998. Dijo que temía ser asesinado.

"Este tipo de casos básicamente tienen consecuencias de pena de muerte cuando usas procedimientos judiciales de casos de tránsito. Es aterrador", dijo Shagin.