La gobernadora de Nuevo México Susana Martínez, el gobernador de Nevada Brian Sandoval y el senador federal por Florida Marco Rubio son políticos populares, y relativamente novedades, en estados muy importantes en la contienda presidencial.

Estos astros políticos republicanos en ascenso también son de origen hispano, y el Partido Republicano no oculta sus intenciones de capitalizar eso en las próximas elecciones nacionales.

Republicanos a nivel nacional los están invitando a misiones internacionales de indagación, los cortejan para apariciones públicas relevantes y susurran sus nombres como posibilidades de competir para la vicepresidencia.

"Ellos representan el Sueño Americano", dijo Fred Malek, fundador de la conservadora Red de Acción Estadounidense y su derivada Red de Liderazgo Hispano, cuya misión es atraer hispanos al partido. "Ellos representan a Estados Unidos en lo concerniente a cómo obtener el éxito. Lo que es lograr algo por uno mismo, alcanzar el éxito y mostrar liderazgo. Ellos comparten todo eso", señaló.

Pero cortejar el voto hispano requiere más que candidatos boyantes con apellidos latinos, como resultó obvio el mes pasado cuando la Red de Liderazgo Hispano realizó una conferencia aquí. Martínez, después de pronunciar el discurso principal, fue acosada verbalmente por un grupo de aproximadamente 50 jóvenes latinos molestos por sus intentos agresivos para revocar una ley que permite a los inmigrantes ilegales obtener licencia de manejo en su estado.

"Detengan el odio", gritaron los manifestantes, mientras algunos conferencistas se pusieron de pie y comenzaron a entonar "USA, USA".

La escena subraya las complejidades que enfrentan ambos partidos políticos en momentos en que ponen su mira en el grupo minoritario más grande y de más rápido crecimiento del país, el cual tiene una tendencia tradicionalmente demócrata, es igual de diverso que Martínez, Sandoval y Rubio, y tan ambivalente como los estados que éstos representan.

Rubio es hijo de exiliados cubanos, un grupo que tiende a tener puntos de vista ampliamente diferentes sobre migración que los mexicanos-estadounidenses en el suroeste y que los hispanos en los estados fronterizos, cuyas raíces se remontan a los primeros colonizadores españoles.

"Simplemente es peligros estereotipar a un votante latino o una votante latina, así como dar por un hecho todos los votantes blancos no hispanos piensan y actúan de la misma manera", dijo Dan Schnur, un ex estratega republicano quien ahora imparte clases en la Universidad del Sur de California.

Aunque tener a un hispano en una boleta electoral republicana nunca persuadirá a los demócratas convencidos y a muchos grupos tradicionalmente de tendencia liberal, Schnur señala que puede causar que algunos votantes den un segundo vistazo a los republicanos.

Y el Partido Republicano ve una oportunidad para atraer más hispanos conservadores y moderados con temas como valores familiares, empleo y fuerte ética de trabajo, los cuales interesan a los inmigrantes.

"Aquí está la nueva frontera de los inmigrantes", dijo Malek. "La gente que vino a este país por la misma razón que lo hicieron mis abuelos a comienzos del siglo pasado: para abrirse camino y construir su futuro", agregó.

Martínez es nieta de inmigrantes mexicanos que entraron en el país de manera ilegal y una ex fiscal del sur de Nuevo México que se distanció de grupos defensores de los derechos de los inmigrantes por su postura sobre el asunto de las licencias de manejo. Ella representa a un estado que es casi 50% hispano y que tiende a ser más tolerante con los migrantes mexicanos — con o sin permiso de estancia en el país — que vecinos como Arizona. Y aunque Martínez es la primera gobernadora latina, los políticos hispanos están lejos de ser una novedad aquí.

Sandoval, un ex fiscal general estatal y ex juez federal que tomó el cargo en Nevada al mismo tiempo que Martínez, se ha enfocado menos en su herencia cultural y ha evitado en gran medida asuntos politizados como la inmigración. También ha dedicado más tiempo a los reflectores nacionales.

A invitación del Pentágono viajó a Irak, Afganistán y Kuwait, y se reunió con gobernadores en Utah, California, Tenesí y Kentucky para hablar de política exterior, ambiental y económica.

Sandoval será presentado la próxima semana a votantes conservadores fuera de Nevada, cuando ayudará a inaugurar un debate presidencial republicano y una reunión política en Las Vegas.

"Quiero guiar con el ejemplo y mostrar a la gente del partido que es importante para mí, así como para el estado, elegir candidatos republicanos", dijo Sandoval a la AP.

Pero cuando se trata de hispanos, Marco Rauda, un organizador de Demócratas Hispanos en Las Vegas, dijo que muchos latinos en Nevada no saben qué ganar con Sandoval. No ha integrado a hispanos a su gobierno en cifras notables y sus interacciones con la comunidad se han limitado mayormente a recepciones formales y almuerzos con empresarios hispanos.

Rubio, de 40 años, se convirtió en 1996 en el presidente más joven de la cámara baja de Florida. Habla con rapidez y sin leer notas, y fácilmente hace brotar lágrimas de los ojos de sus audiencias con remembranzas de los infortunios de sus padres inmigrantes y por su agradecimiento al país que los acogió.

"Mi papá tenía treinta y tantos años cuando vino a este país y tuvo que empezar una nueva vida. Así que mi generación heredó de muchas maneras muchos sueños y esperanzas", ha dicho.

Rubio dice que no le interesa la nominación a la vicepresidencia, aunque su nombre encabezó una encuesta informal en Michigan el mes pasado para ese cargo. Algo que alimenta aún más las conjeturas sobre sus ambiciones es la gran cantidad de miembros de su personal que antes trabajaron en la campaña presidencial de Mitt Romney en el 2008.

A pesar de sus raíces, Rubio ha buscado mayormente evadir tomar una postura pública sobre asuntos de inmigración, rechazando recientemente ser entrevistado sobre ese tema por la más grande cadena de televisión en español de Estados Unidos, Univision, cuya audiencia tiende a apoyar fuertemente una reforma integral de inmigración,

Aunque los republicanos son francos sobre su esperanza de que estos tres políticos puedan atraer más hispanos al redil del partido, los beneficios reales van más allá de las siguientes elecciones presidenciales, dijo Schnur.

Los demócratas son escépticos de que los votantes latinos serán convencidos.

"Los latinos no votan por apellidos", dijo la estratega demócrata María Cardona, señalando que ni Martínez ni Sandoval ganaron la mayoría del voto hispano en sus propios estados. "Ellos votan de acuerdo con políticas y saben muy bien que Sandoval, Martínez y Rubio no representan los mejores intereses de la población latina en general en términos de proporcionarles las herramientas para prosperar en esta dura economía", añadió.

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Los periodistas de la AP Cristina Silva en Las Vegas y Laura Wides Muñoz en Miami contribuyeron a este despacho.