Un automóvil "Justicialista Gran Sport" de 1954, el bastón de mando presidencial de Raúl Alfonsín, un esmoquin de Carlos Menem y unos mocasines desgastados de Néstor Kirchner son algunos de los objetos que integran el peculiar museo de los presidentes de Buenos Aires.

Una galería subterránea levantada bajo la Casa Rosada para proteger los restos del primer fuerte español que se estableció en Buenos Aires y de la primera aduana de la ciudad alberga este recinto, también conocido como el Museo del Bicentenario.

Entre antiguas galerías de ladrillo se guardan objetos tan emblemáticos como el sillón presidencial de Santiago Derqui, de 1860, un escritorio de maderas preciosas comprado por Domingo Sarmiento en Nueva York o una urna de madera utilizada en el primer sufragio universal que se celebró en el país, en 1916.

Pero sin duda, la principal atracción de la sección presidencial del museo corresponde al capítulo dedicado al general Juan Domingo Perón.

Un gran retrato oficial del tres veces presidente argentino y su segunda esposa, Eva Duarte, cuelga de las paredes de la galería junto a una urna de cristal que guarda el vestido de gala que luce la "abanderada de los humildes" en el cuadro: un elegante y exclusivo modelo de un modisto francés que Evita exhibe con un gran collar de perlas de tres vueltas.

"Es un cuadro único porque no se conservan retratos oficiales de Perón con la banda presidencial y con Evita", explica a Efe el director del Museo, Juan José Ganduglia, que relata cómo tras el golpe de Estado que derrocó al general en 1955, el cuadro se salvó porque alguien cortó la tela y se la llevó.

A pocos metros, otra de las joyas del recorrido: el "Justicialista Gran Sport-1954", el auto número 131 de los 167 que se produjeron en Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado como parte del segundo plan quinquenal impulsado por Perón.

El automóvil en exhibición, con carrocería en colores marfil y granate, de plástico reforzado con fibra de vidrio, tiene un motor Porsche de 4 cilindros y es la envidia de cualquier coleccionista.

Fotografías, afiches, carnés de afiliados al Partido Justicialista, souvenirs de homenajes a Perón, muñecas donadas por Evita a los niños pobres, son parte de una larga serie de objetos que ilustra la faceta más populista del gobierno del general.

El Museo pasa de puntillas por la dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983, aunque un pañuelo blanco manchado de sangre que perteneció a la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, basta para condenar el periodo más dramático de la historia reciente argentina.

La herencia de los mandatarios de la democracia despierta más interés entre los visitantes, que pueden ver la banda y el bastón presidencial del radical Raúl Alfonsín (1983-1989), o el esmoquin de gala, los zapatos de charol y la pluma de oro de Bulgari utilizados por Carlos Menem (1989-1999).

Los objetos donados por Menem dan idea de sus gustos caros y contrastan, subraya el director del Museo, con la "sencillez" de otro expresidente, el peronista Néstor Kirchner (2003-2007), recientemente fallecido, de quien se exhibe un traje azul oscuro de chaqueta cruzada, unos mocasines desgastados y un bolígrafo de plástico.

Los objetos pertenecientes a Kirchner, donados por su esposa y sucesora, Cristina Fernández, se completan con una gorra con la bandera argentina, una camiseta del Racing de Avellaneda, su equipo favorito, y un buen número de fotografías con líderes latinoamericanos como Luiz Inácio Lula da Silva, Hugo Chávez, Rafael Correa, con las madres de Plaza de Mayo y rodeado de multitudes en mítines.

Muy distintas son las fotografías que ilustran la galería de Menem, en las que se le ve junto a altos cargos militares, con los Rolling Stones y con el exministro Domingo Cavallo, considerado el impulsor del "corralito".

El contraste es mayor aún en comparación con las dos únicas imágenes del radical Fernando de la Rúa, que le muestran con gesto preocupado y actitud dubitativa y en el helicóptero que lo sacó de la Casa Rosada en medio de la crisis que sacudió el país en diciembre de 2001.

Para Ganduglia no existe en el museo una inclinación peronista, aunque "no hay duda de que lo peronista llama más la atención. Lo peronista suena más fuerte porque tiene una carga especial", insiste.

Precisamente el museo será el escenario, a primeros de noviembre, de una gran muestra en homenaje al peronista Néstor Kirchner en conmemoración del primer aniversario de su muerte, que se cumplirá el 27 de octubre.