Intentan cambiar el mundo, acabar con el sistema y liberar a los pobres, pero primero tendrán que desprenderse de los tambores y bongós.

Mientras los integrantes del movimiento Ocupemos Wall Street acampan en Manhattan, sus integrantes debaten qué hacer con los percusionistas que han transformado el lugar en una improvisada pista de baile. Los vecinos se quejan del ruido. Los manifestantes han intentado establecer una hora tope para acabar con el ruido, pero los percusionistas se niegan a obedecer.

"Definitivamente es un problema", dijo el manifestante de 31 años Kanene Holder el viernes por la noche. "Tendremos que solucionarlo".

Controlar a unos cuantos percusionistas parece una tarea fácil para un movimiento a las puertas de ser una fuerza política. Empero, un mes después de su aparición en la palestra y de haber inspirado movimientos parecidos en todo el país y en Europa, el movimiento Ocupemos Wall Street sigue muy descentralizado, lo que complica desde la aplicación de las normas de acampada a escribir un programa nacional.

El sábado, los manifestantes acudieron a varias oficinas bancarias de Times Square. Empero, aunque su mensaje en contra de la codicia corporativa ha sido bien acogido por muchos estadounidenses, la falta de liderazgo en Manhattan y otras ciudades tiene confundidos a muchos.

En Minneapolis, el jefe de la policía del condado de Hennepin, Rich Stanek, se ha reunido todas las tardes con una delegación de manifestantes: "Por lo menos, con los que vienen y dicen ser los organizadores", contó Stanek. "Es un tanto difícil porque parece que cada día es un grupo completamente diferente".

Los manifestantes sostienen que esa descentralización es intencional y destacan que otros movimientos, como el de los derechos civiles de la década de 1960, comenzaron de forma similar.

Y algunos académicos que han estudiando estas corrientes sostienen que aunque "carecer de liderazgo" tiene algunos inconvenientes, podría tener grandes ventajas. La principal: permite a la gente con diferentes antecedentes — como sindicalistas y anarquistas — defender una consigna amplia contra la avaricia de las corporaciones, sin llegar a concordar el siguiente paso a dar.

"Han obtenido el respaldo popular mucho más rápidamente que el movimiento antibélico, o el movimiento de los derechos civiles", dijo Todd Gitlin, especialista en oposición política y profesor de la Universidad de Columbia.

Desde el primer momento, los integrantes de Ocupemos Wall Street se han afanado por crear un movimiento sin dirigentes.

El llamamiento original para manifestarse partió a mediados de julio de los editores de la revista canadiense Adbusters. Empero, desde entonces nadie del personal de la publicación ha participado en organizar o encabezar las protestas.

Las decisiones en el campamento levantado en la parte meridional de Manhattan, en el parque privado Zuccotti Park, son adoptadas en una asamblea general que en ocasiones suma miles, mientras que el día a día de la acampada corre a cargo de numerosos equipos autónomos que funcionan sin supervisión central.