Miles de "indignados" marcharon el sábado en el país, teniendo como enfoque de su protesta pacífica temas tan sensibles para los chilenos como el conflicto educacional y el medioambiente. También el asunto mapuche, la principal etnia indígena del país, fue un tema presente en la manifestación que congregó a unas 60.000 personas que marcharon unas 30 cuadras, según los organizadores. En esta capital, la policía calculó que hubo unos 5.000 manifestantes.

También en las provincias se efectuaron manifestaciones similares.

Con pancartas y carteles los manifestantes protestaron por el prolongado conflicto educacional que mantienen estudiantes secundarios y universitarios con demandas como la gratuidad y el término del lucro en establecimientos que reciben aportaciones estatales.

Dicho conflicto se extiende desde abril por la negativa del gobierno del presidente Sebastián Piñera de acceder a las demandas.

Los manifestantes expresaron, asimismo, su solidaridad con el pueblo mapuche, que reivindica tierras que les arrebató la colonización del país y por la persecución de que fueran víctimas algunos de sus dirigentes.

Otra de las consignas fue el rechazo a la construcción de centrales hidroeléctricas en la impoluta zona austral del país.

La manifestación terminó sin incidentes.

"La marcha busca mostrar la indignación de los chilenos por el actual sistema político y económico en el que vivimos y que ya no da para más", afirmó Bastian Carrasco, uno de los organizadores de la marcha de los "indignados" chilenos.