Un ministro que toca la guitarra, un diputado que lo critica pero le imita, un gobernador pintor, una empresaria cantante, un pastor evangelista, un cura católico, un trotskista que cree en milagros y una "mística" de la política le dan color a la abúlica campaña electoral argentina.

Mientras en comicios anteriores los partidos sumaban a personajes del mundo del espectáculo para atraer votos, ésta vez son tres políticos de peso quienes, a través de sus habilidades artísticas, añaden un pizca de atractivo a la campaña.

El ministro de Economía y candidato a vicepresidente por el oficialismo, Amado Boudou, ha abandonado sus orígenes ortodoxos para convertirse en un "niño rebelde" que no solo denosta a los organismos financieros de crédito sino que aprovecha sus actos de campaña para tocar la guitarra.

Citando a Pete Townshend, guitarrista del grupo británico The Who, Boudou, que en su juventud era productor de conciertos de rock, ha llegado a decir que "si se grita pidiendo verdad en lugar de auxilio, eso se llama rock and roll" y "a eso se parece el kirchnerismo".

El candidato de la Unión para el Desarrollo Social, el diputado radical Ricardo Alfonsín, criticó hace unos días a Boudou por dar conciertos en vez de ocuparse de la economía, pero el miércoles pasado sucumbió a la tentación de los escenarios y, en un acto de campaña, tomó una guitarra para interpretar una zamba que, en sorna, le dedicó al ministro.

Otro con veta artística es el candidato de Compromiso Federal (peronismo disidente) y gobernador de la central provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, pintor y escultor adherente al expresionismo abstracto.

El gobernador es un apasionado del arte, ha realizado varias exposiciones, suele utilizar material de desecho en sus obras y hasta diseña casas y su propia ropa.

"Soy un loco natural", ha dicho de sí mismo Rodríguez Saá, quien en sus anuncios de campaña promete devolver al país "los colores de Quinquela Martín", uno de los máximos artistas plásticos que ha dado Argentina.

Entre los candidatos a diputados de Compromiso Federal está la empresaria Marta Fort, dueña de una conocida fábrica de chocolates y que cada tanto se da el gusto de cantar lírico y tango en público.

Marta es la madre de Ricardo Fort, un excéntrico personaje mediático que utiliza sus millones para promocionarse en el mundo del espectáculo vernáculo.

La familia ha vuelto a ser blanco de escándalos esta semana por la aparición en los medios de la hija de Aschira -una cantante lírica española devenida en astróloga-, quien busca saber si su padre es Felipe Fort, fundador de la chocolatería, o de Carlos, uno de los hijos de Felipe y difunto esposo de Marta.

Otra curiosidad en la lista de candidatos a diputados de Rodríguez Saá es Héctor Giménez, un pastor evangelista de gran popularidad en la década de 1990, cuya estrella entró en declive a partir de un escandaloso divorcio y una denuncia por presunta estafa a una feligresa.

El predicador electrónico, que en su sitio web recuerda su "intensa carrera delictiva" antes de convertirse "al Evangelio", comanda la iglesia Cumbre Mundial de los Milagros, con ramificaciones en Uruguay, Brasil, Canadá y EEUU.

De seguro hasta allí no fue el candidato a presidente del Frente de Izquierda de los Trabajadores, Jorge Altamira, un ferviente predicador de León Trotsky, que basó su campaña para las primarias de agosto en pedir "un milagro" y lograr los votos necesarios para postularse por quinta vez a la presidencia.

Otro religioso en campaña es el sacerdote católico Francisco Nazar, candidato a gobernador de la norteña provincia de Formosa por una coalición opositora a Gildo Infrán, quien buscará su cuarta reelección.

"Quiero ser el primer cura gobernador del país", asegura Nazar, quien ha trabajado durante dos décadas con aborígenes de la zona y se adhiere a la Teología de la Liberación.

Mientras para algunos candidatos la fe parece ser un aliciente, para otros como la aspirante presidencial por la Coalición Cívica, Elisa Carrió, es un refugio en tiempos difíciles.

La diputada, a la que el oficialismo acusó de tener "ataques místicos", obtuvo solo un 3 por ciento de votos en las primarias tras haber quedado segunda en las presidenciales de 2007.

"La derrota me pertenece. En lo político me siento triste, pero en lo personal tengo una paz interior y una alegría que sólo Dios sabe", aseguró Carrió tras su resbalón electoral.