El presidente de Haití, Michel Martelly, dijo hoy que su país está abierto a los negocios y pidió el apoyo de la comunidad internacional porque, aseguró: "Ya no queremos que nos den dinero, lo que queremos son inversiones".

Martelly intervino en la sesión de clausura del Foro de Biarritz, un encuentro celebrado ayer y hoy en Santo Domingo, en el que políticos, economistas y expertos en diversas disciplinas han debatido acerca de si es posible un nuevo modelo de desarrollo en América Latina.

El gobernante haitiano defendió su proyecto para la nación caribeña, basado en inversiones "que creen empleos sostenibles y sean el motor de la economía haitiana".

"Queremos un apoyo externo efectivo, un apoyo al desarrollo sostenible. Queremos que los inversionistas ganen dinero, porque así los haitianos también lo harán", expresó.

Indicó que "Haití está abierto para los inversores en todos los sectores: turismo, agricultura, infraestructura, educación, servicios financieros y reconstrucción".

El presidente haitiano tomó posesión de su cargo hace hoy cinco meses y todavía no dispone de un gobierno con plenos poderes, aunque está previsto que el primer ministro, Garry Conille, someta su plan de gobierno a la Cámara de Diputados hoy mismo.

Si obtiene el respaldo de los parlamentarios (la pasada madrugada lo consiguió del Senado) podrá comenzar a ejercer sus funciones.

Martelly tiene ante sí el reto de liderar la reconstrucción de un empobrecido país, muy castigado en los últimos años por huracanes y tormentas tropicales, además de por un terremoto que causó más de 300.000 muertes y una epidemia de cólera que ha matado a más de 6.500 haitianos, según cifras oficiales.

El mandatario explicó que sus objetivos son "mejorar la vida de diez millones de haitianos" y para ello es necesario "un cambio de actitud" y una forma diferente de hacer las cosas en beneficio de la población.

Su deseo es lograr que los haitianos puedan vivir en paz y prosperidad y que "los niños haitianos puedan ir a la escuela y sus padres a un trabajo digno".

También se refirió a las relaciones con la República Dominicana que, según señaló, "están en su mejor momento, aunque siempre hay áreas de mejora en términos de cooperación económica y comercial, educación y migración", precisó.

El Foro de Biarritz, que se celebra cada año en esa ciudad francesa y en un país de América Latina, centró sus discusiones en los modelos político, cultural y de desarrollo vigentes en el subcontinente.