El petróleo se apuntó una semana de ganancias debido al optimismo de que los mandatarios europeos recapitalicen el sector bancario europeo y ofrezcan una salida a la crisis de la deuda que atenaza a la zona del euro.

La subida semanal del "oro negro" se apuntaló el viernes con los datos positivos de EEUU sobre ventas minoristas en septiembre, que registraron su mayor incremento mensual en ocho meses.

De esta forma el petróleo tipo Texas, referente en EEUU, cerró el viernes en los 86,80 dólares por barril, apuntándose una subida semanal del 4,6 %, o lo que es lo mismo, de 3,82 dólares.

Al otro lado del atlántico, en Londres, el Brent cerró la semana en los 114,68 dólares, con la mayor alza semanal desde el pasado febrero -un 8,3 %- tras subir 8,80 dólares.

Estas notables alzas se debieron, en parte, al compromiso de Francia y Alemania de afrontar la crisis de deuda de la zona euro, y los pasos que se están dando en la Unión Europea para recapitalizar el sector bancario.

Los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales de los países del G20 se reúnen hoy en París para discutir cómo afrontar la delicada situación por la que atraviesa la economía mundial, y especialmente la zona del euro.

También la geopolítica alimentó la carrera alcista esta semana con la denuncia, por parte de EEUU, de un presunto complot iraní para asesinar al embajador de Arabia Saudí en el país norteamericano.

La tensión entre Arabia Saudí, el mayor exportador de crudo del mundo, e Irán, otro país con un importante papel en la producción de hidrocarburos, ha ayudado también a la subida de los precios, indicaron los analistas de la consultora sobre energía KBC.

La tensión entre ambos socios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ya se dejó ver en la última reunión ministerial del grupo, que concluyó el pasado junio en Viena con claras divergencias entre Riad y Teherán.

Precisamente la OPEP rebajó esta semana sus previsiones sobre el aumento de la demanda mundial 2011 y 2012, fijándolo ahora en el 1,01 y el 1,36 %, respectivamente, debido a la persistente incertidumbre sobre la coyuntura mundial.

Ante todo, son preocupantes la zona del euro y una "desaceleración en las economías avanzadas que ha sido más pronunciada de lo esperado".

La demanda petrolera del planeta se situará en una media de 87,81 millones de barriles diarios (mbd) en 2011, un 1,01 % más que el año pasado.

La OPEP se sumó así a la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que también recortó esta semana sus previsiones sobre la demanda mundial de petróleo para este año y el siguiente debido a la desaceleración económica mundial.

La AIE, con sede en París, consideró que la actividad económica global avanzará este año un 3,8 % y un 3,9 % el siguiente, "con riesgos importantes de desaceleración", frente a las previsiones anteriores del 3,9 y del 4,2 %, respectivamente.

Entre los aspectos positivos sobre el mercado de crudo, la AIE sostuvo además que pese al mantenimiento del conflicto armado en las zonas de Libia controladas por las fuerzas del depuesto líder Muamar el Gadafi, la producción de crudo se restableció "rápidamente" en ese país, hasta los 350.000 barriles diarios registrados a principios de octubre.

El avance en el restablecimiento ha llevado a la organización a revisar al alza sus previsiones sobre la capacidad de ese país, y aunque "todavía quedan grandes desafíos", podría hacer que llegara a final de año a los 600.000 barriles diarios.

Luis Lidón