El Partido Comunista de China (PCCh) inauguró hoy su sesión plenaria anual, la última antes de que la cúpula que dirige la formación, con el presidente y secretario general Hu Jintao a la cabeza, se retire en el congreso de 2012.

Las reuniones, como cada año, se celebran a puerta cerrada, sin que la prensa tenga acceso a los debates que habrá en el "fortificado" Hotel Jingxi en el oeste de Pekín, aunque los analistas esperan que en la reunión se discutan los problemas económicos de China más acuciantes como la inflación o la deuda pública local.

También es posible, vaticina hoy el diario independiente "South China Morning Post", que en el congreso afiancen su posición los principales candidatos a encabezar el PCCh y el Gobierno chino a partir de 2012, como el actual vicepresidente Xi Jinping, considerado por muchos como el futuro presidente).

Aunque oficialmente, el congreso de este año, que finaliza el día 18, tiene como lema el estudiar del desarrollo cultural del país, lo que según los analistas significa la búsqueda de fórmulas para alcanzar un equilibrio entre la propaganda comunista y formas culturales más acordes con la economía de mercado.

Ello es especialmente sensible en un año en el que una de las figuras más conocidas de la cultura china dentro y fuera del país, el artista Ai Weiwei, se ha consagrado como el disidente y el creador más famoso de China, hasta el punto de que esta semana ha sido nombrado como la persona más influyente en el mundo del arte por la revista "Art Review".