Una teoría basada en las cualidades de un objeto, se opone a su revelación de acuerdo a sus fines; y quien organiza los temas en relación a sus causas, dejará de valorarlo de acuerdo a sus resultados. Por lo tanto, la jurisprudencia de cada nación demostrará que, cuando la ley se transforma en ciencia y sistema, deja de ser justicia. Los errores en los que la ciega devoción a los principios de clasificación han arrastrado a la ley común, pueden apreciarse al observar la frecuencia con que las legislaturas se han visto obligadas a intervenir
a fin de restaurar la equidad que su sistema ha perdido.
William Landor cit. en El Misterio de Marie Rogêt por E.A. Poe, 1841

El pasado 29 de septiembre, la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México, emitió su fallo respecto al recurso de acción de inconstitucionalidad presentado por la Procuraduría de Derechos Humanos y Protección Ciudadana de Baja California, contra el artículo 7 de la constitución de este estado que tras su reforma en 2008 establece que "...desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo la protección de la ley y se le reputa como nacido para todos los efectos legales correspondientes, hasta su muerte natural o no inducida".

Es decir que la última instancia de justicia en México "desestimó" la acción de inconstitucionalidad, más no se pronunció respecto a si está a favor o en contra del aborto; no obstante la mayoría de los Ministros de la Corte consideraron que la protección de la vida prenatal debe ser compatible con los derechos de las mujeres.

Como bien dijo la Ministra Olga Sánchez Cordero: "en el tema la Corte no resolvió, no hay resolución, simplemente hay una desestimación de la acción, pero la SCJN no se pronunció sobre la validez o la invalidez, sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de las reformas, es decir no hay triunfo... simplemente la Corte archiva el asunto".

La buena noticia es que esta situación permitirá a las mujeres que sientan vulnerados sus derechos, recurrir al amparo.

La reforma a la constitución de Baja California, al igual que otros 17 estados de la república mexicana donde se defiende el derecho a la vida desde el momento de la concepción, elimina el umbral donde jurídicamente los humanos dejamos de ser considerados un grupo de células en desarrollo para convertirnos en personas ante la ley.

Y aunque la cuestión no es tan simple como estar o no de acuerdo con el aborto, se impone una penalización sobre un criterio inconsistente, ya que estas reformas eliminan de tajo la diferenciación entre vida humana y persona jurídica, cuando tradicionalmente la persona jurídica es sujeto de derechos y obligaciones.

Por ejemplo, cómo aplicarse la defensa de la vida desde el momento mismo de la concepción en casos de fertilización in vitro, ó en el caso de creación de embriones para salvar vidas, y más importante dónde queda en estas leyes antiaborto el responsable de la otra mitad del embrión, porque hasta ahora no hemos visto a los padres de esos bebés abortados en Guanajuato, cuyas madres se encuentran en prisión purgando penas de 25 a 30 años, por "Homicidio en Razón de Parentesco": el eufemismo favorito de los gobiernos de derecha extrema para castigar a las mujeres que han abortado.

La lógica de estas leyes protectoras de embriones sobrepasa mi comprensión, pues la extensión de la ironía es alarmante: por un lado la constitución del estado de Baja California penaliza el aborto "desde el momento mismo de la concepción", en un estado y un país donde la simple prueba de embarazo positiva es suficiente para que se le niegue un empleo a una mujer. Dice proteger los derechos del individuo desde su concepción y tenemos un índice aterrador de turismo sexual y explotación de menores en el estado, taibols y "masajes" a escasas cuadras de escuelas primarias, y niños que no encuentran sitio en la educación pública.

Con estas reformas se han ingresado a prisión a mujeres que incluso tienen más hijos, dejándolos desamparados mientras su madre cumple una condena, que como ya mencionamos en el caso de Guanajuato alcanzan penas de hasta 30 años.

Me supongo que los legisladores y legisladoras que apoyan estas reformas, son los primeros en preocuparse por qué van a comer hoy y todos los días los miles de niños que viven en las calles de México; que cada mes harán recorridos en sus distritos llevando servicios de salud para estos niños, y que cada inicio de periodo escolar son los primeros en hacer filas en las escuelas públicas para conseguirles sitio y no dejarlos fuera de nuestra alegre carrera contra el ninismo.

También me supongo que estos mismos legisladores ya tendrán en la mira acciones contra aquellas empresas que despiden a sus empleadas porque están embarazadas ó porque constantemente tienen que darles permiso para llevar a sus hijos al doctor, o para quedarse en casa con su niño enfermo porque no tuvieron con quién dejarlo; y sin duda alguna llevan a cabo un prolijo escrutinio de las guarderías del IMSS que operan en sus distritos, para evitar una tragedia como la que el 5 de junio de 2009 terminó con la vida de 49 niños y otros 76 sufrieron quemaduras graves (y aún no hay un solo funcionario de alto nivel procesado por su clara responsabilidad, mientras en este país hay 166 averiguaciones previas contra mujeres que han abortado).

"Criminalizar a la Mujer, sobre todo a la mujer más pobre, no es la solución. Condenarla a la cárcel, a la clandestinidad, a poner en riesgo su salud, su vida, me parece profundamente injusto, profundamente inmoral y profundamente inconstitucional". (Ministro Arturo Saldívar Lelo de Larrea)

El premio Nobel de Medicina y Fisiología François Jacob, dijo alguna vez que "en la cuestión del aborto la mayoría de los argumentos biológicos sólo sirven para camuflar argumentos metafísicos contra él". También opinaba que "o bien uno se interesa por el conjunto de células que es el feto, o bien uno se interesa por la madre que es un ser humano".

Es un hecho que hay tragedias personales que rebasan la comprensión del grueso de la gente, dónde la empatía no suele acompañar nuestras opiniones, sobre todo cuando enarbolamos banderas grandilocuentes que nos estorban la vista a lo que tenemos enfrente, una de ellas es el tema de la defensa de la vida.

No podemos hablar de una sociedad democrática cuando la mitad de sus miembros no pueden decidir sobre sus propios cuerpos; cuando una hermosa cualidad biológica como la maternidad, deja de ser una decisión personal para transformarse en una imposición moral y jurídica; sobre todo cuando esta sociedad que obliga a una persona asumir la obligación de alimentar, cuidar y educar a un nuevo ser humano, no la protege ni la apoya para llevar a cabo el mayor reto en la vida de un individuo.

Lo más absurdo del asunto, es que estas reformas denominadas coloquialmente como "antiaborto", promueven la maternidad forzada, mientras la paternidad continúa siendo opcional.

Tras la letra de estas reformas hay un espíritu perverso y un meta-texto que muestra un profundo desdén e insensibilidad hacía la condición humana de la mujer, dónde resulta incomprensible que este tema no es un asunto de abortar o no abortar, sino de reconocer que esta decisión es una prerrogativa de la mujer, porque es su cuerpo y su útero por ningún motivo puede considerarse propiedad del estado o de la sociedad, y en tanto no existan leyes y mecanismos que amparen a la mujer contra la irresponsabilidad de la contraparte paterna y no se le garantice, sin excepción alguna, el acceso a la salud, y los apoyos económicos necesarios para afrontar la maternidad de manera digna, el estado no tiene autoridad moral para penalizar a una mujer por abortar, mucho menos cuando no tiene ni 72 horas para resolver su situación.

En una sociedad democrática se respetan los derechos de todos los ciudadanos y cada quien es libre de ejercer esos derechos o de limitarnos a nivel personal, cuando sus creencias religiosas así se lo exijan. Pero si cada quien va a imponer su credo religioso sobre mis derechos, estamos hablando que vivimos en una sociedad fundamentalista, y ese estado laico del que tanto cacareamos es una utopía.

Y a los legisladores de Baja California aquí les va una viñeta de la realidad detrás de su reforma: las mujeres con medios suficientes que se vean en la necesidad, seguirán abortando en clínicas de San Diego o en el DF, mientras ustedes llenan las cárceles con mujeres pobres, ó sus aliados fundamentalistas "convencen" a niñas de 1

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Marga Britto. Aprendiz de Madre, Malabarista del Tiempo, Exiliada por Opción, Cuestionadora de todo, Objetora de muy poco, Activista de Closet, Escritora Crónica. Marga nació y creció en la ciudad de Tijuana, México.

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