Demócratas y republicanos por igual intentan hallarle algún sentido a las protestas contra Wall Street y responder al movimiento que no deja de crecer desde que unos jóvenes levantaron una carpa frente a la Bolsa de Nueva York y empezaron a manifestar contra la desigualdad económica.

Para los políticos, la incógnita se resume en la siguiente pregunta: ¿Tendrán las protestas consecuencias a largo plazo o son un reflejo circunstancial de la furia de los votantes ante la situación económica?

Los demócratas en general han apoyado el movimiento llamado Ocupemos Wall Street, que llama la atención sobre los problemas de la clase media, la codicia de los mercados financieros y el desempleo. Los manifestantes aluden a sí mismos como el "99 por ciento", la amplia mayoría no comprendida en el 1% más rico de la población.

Las protestas espontáneas iniciadas en el Parque Zuccotti de Manhattan se han extendido a Boston, Chicago, Los Angeles y otras ciudades en momentos en que el presidente Barack Obama retrocede en las encuestas y los demócratas temen que todo el entusiasmo esté de parte de los republicanos.

Algunos demócratas sostienen que las protestas podrían servir de megáfono para el mensaje del partido de cara a las elecciones de 2012. Pero otros advierten que no deben tratar de copar un movimiento que incluye a muchos detractores de la política de Obama frente a los bancos tras la crisis financiera de 2008.

"La gente expresa preocupaciones graves... tienen buenos motivos para estar furiosos", dijo el representante demócrata Keith Ellison luego de asistir a una protesta en su estado, Minnesota. "Mi consejo a cualquier funcionario es que no vaya con intenciones de copar el movimiento o pedir el micrófono. Escuche a la gente, nada más".

El demócrata por Illinois Luis Gutiérrez dijo que "uno no puede explotar esto políticamente porque no puede controlarlo".

Obama habló con simpatía del movimiento la semana pasada al decir que "la gente está furiosa, la gente está expresando una frustración amplia con la manera como funciona nuestro sistema financiero". Pero reiteró que la nación necesita "un sector financiero fuerte y eficiente para que podamos crecer".

Otros demócratas han expresado su apoyo a los manifestantes, entre ellos la líder de la minoría demócrata en la cámara de presentantes Nancy Pelosi y el representante John Larson, el cuatro demócrata de mayor rango en esa cámara. El Comité de la Campaña Demócrata al Congreso comenzó a circular el lunes un documento pidiendo a la gente que exprese su apoyo a las protestas de Ocupemos Wall Street.

Varias protestas estaban planeadas para el fin de semana en Estados Unidos, Canadá y Europa, además de Asia y África. Planes para limpiar el parque en el que están acampados los manifestantes en Nueva York fueron aplazados el viernes por la mañana, lo que dio ánimos a los manifestantes, que temían ser desalojados.

De cierta forma, el movimiento se asemeja a los días iniciales del movimiento ultraconservador Tea Party, una reacción populista al plan de estímulo económico, los rescates de la banca y la industria automovilística y el plan de salud del presidente Obama. Mientras que los activistas del Tea Party eventualmente se convirtieron en parte clave del Partido Republicano y fueron motor de la recuperación del control de la cámara baja por los republicanos en el 2010, aún no está claro si los manifestantes en Wall Street van a convertirse en una fuerza en las elecciones.

Los republicanos han criticado el movimiento, pero en días recientes han variado algo el tono.

El líder de la mayoría republicana en la cámara de representantes, Eric Cantor, dijo que le preocupaban las "turbas crecientes" que ocupaban el parque y protestaban en otras ciudades, pero más tarde dijo que los manifestantes estaban "justificadamente frustrados". Llamó a funcionarios electos a abstenerse de "enfrentar a estadounidenses contra estadounidenses".