El ministro de Deportes de Brasil Orlando Silva negó el viernes que su gobierno esté en conflicto con la FIFA por el Mundial 2014 de fútbol, aunque reconoció diferencias en la negociación de las condiciones de organización del evento.

"No todo lo que reluce es oro", dijo Silva en una conferencia de prensa en el marco de los Juegos Panamericanos de Guadalajara. "Lo que parece un conflicto en los diarios, seguramente no corresponde a la realidad, amistosa y productiva. Lo que no quiere decir que seamos la misma cosa, que pensemos de la misma manera sobre todos los temas".

La FIFA y el gobierno brasileño negocian la llamada Ley General de la Copa del Mundo, que está bajo consideración del Congreso brasileño y definirá aspectos del evento como la protección de marcas comerciales y el acceso a visas para los visitantes. La propuesta ha recibido severas críticas en Brasil de quienes la consideran una afrenta a la soberanía nacional.

"No tengo un plan de acción contra la FIFA, tengo un plan de acción en conjunto con la FIFA", dijo Silva. "Brasil y la FIFA están en el mismo barco".

"La relación del gobierno brasileño con la FIFA es muy positiva, muy productiva", agregó. "Pero el gobierno de Brasil habla por el interés de Brasil y la FIFA habla por el interés de la FIFA".

El ministro relató que los equipos técnicos de ambas partes se reunieron el jueves en Brasil para realizar una lectura conjunta de la ley y aclarar detalles de su alcance.

En un año en que escándalos de sobornos sacudieron a la FIFA, recientes denuncias periodísticas volvieron a relacionar con casos de corrupción a Ricardo Teixeira, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol y del comité organizador de la Copa del Mundo.

Silva aseguró que el gobierno brasileño sigue las noticias sobre estos casos "por la prensa", pero que la relación con las autoridades del fútbol "es institucional".

"Lo que es importante es que los compromisos sean cumplidos", dijo.

Brasil confía en sus numerosos órganos de control y mecanismos de denuncia y supervisión de la transparencia en las cuentas públicas para que el Mundial no se vea empañado por casos de corrupción, afirmó el ministro.

"Nadie tiene un mayor interés en dar transparencia a los gastos públicos que el gobierno", dijo. "Queremos hacer la Copa Mundial más transparente de la historia".