Los ministros de hacienda y gobernadores de los bancos centrales de las economías más importantes del mundo analizaron el viernes si la eurozona debería pagar la totalidad de la factura por la crisis cada vez más grave de la deuda soberana, o si el resto del mundo debería contribuir más.

El Fondo Monetario Internacional — el banquero mundial de último recurso para países en apuros financieros — ha financiado hasta ahora un tercio del costo de los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. Empero, mientras que algunos sostienen, con Estados Unidos, que Europa tiene dinero suficiente para superar la crisis, otros piden más apoyo ante el temor de que la crisis de la deuda soberana europea suma al mundo en otra recesión.

En los últimos días, los mercados se han animado con la esperanza de que los 17 países que usan el euro elaborarán un plan que solucione la crisis de la deuda a tiempo para la reunión cimera de la Unión Europea del 23 de octubre, y el encuentro del G20 a principios de noviembre.

Cualquier acuerdo será extremadamente costoso. Además de recapitalizar los bancos europeos que lo necesiten, la eurozona debe elaborar una estrategia para impedir que economías del calibre de Italia y España se sumen al grupo de naciones rescatadas.

Para ello, el fondo regional de rescate, de 440.000 millones de euros (608.000 millones de dólares), la Entidad Europea de Estabilidad Financiera, con toda probabilidad comenzará pronto a comprar sus bonos en el mercado libre con la esperanza la medida respalde su precio y limite el encarecimiento del dinero para que puedan financiarse por su cuenta en los mercados.

Empero, casi todos los economistas, y un creciente número de funcionarios europeos, creen que el fondo de contingencia es demasiado pequeño para estabilizar ambos países y recapitalizar los bancos de otras naciones en apuros.

El ministro de Hacienda alemán Wolfgang Schaeuble no considera necesario aumentar los recursos de FMI.

"El FMI tiene dinero suficiente para cumplir sus tareas", dijo en una rueda de prensa al llegar a la reunión. Agregó que la ayuda y solidaridad del mundo serán bienvenidas, pero insistió que "los europeos deben hacerse cargo de la mayor parte de la tarea".

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Sarah DiLorenzo contribuyó a este artículo.