Los sindicatos griegos prometieron el viernes llevar al gobierno a un punto muerto la semana que viene, mientras la basura sin recoger se amontona alrededor de Atenas, el tráfico se paralizó y más profesiones se sumaron a una huelga general de 48 horas contra las implacables medidas de austeridad del país.

Desafiando las advertencias del gobierno, el sindicato de los funcionarios públicos convocó a sus miembros a ocupar los edificios gubernamentales la próxima semana para "evitar el nuevo crimen contra las personas trabajadoras del país".

El sindicato ya está liderando una huelga general planeada para el 19 y 20 de octubre. Esta medida coincide con una votación en el Parlamento para aprobar nuevas medidas de austeridad, entre ellas la reforma de las leyes laborales. Los controladores aéreos anunciaron el viernes sus planes para unirse a la protesta, al prometer que dejarán en tierra todos los vuelos en los dos días de la huelga general.

El Partido Comunista Griego dijo que uno de sus sindicatos afiliados tiene la intención de rodear el Parlamento el 20 de octubre para intentar impedir la votación.

El gobierno ha impuesto varias rondas de medidas de ahorro, recortes presupuestarios, aumentos de impuestos y otras acciones que le permitan recibir el siguiente abono de un plan de rescate financiero internacional por 110.000 millones de euros (151 millones de dólares). Sus inspectores internacionales de deuda han dicho que el país probablemente recibirá el próximo paquete de 8.000 millones de euros del préstamo a principios de noviembre.

Las últimas reformas dolorosas reducen los salarios del sector público, suspenden a 30.000 trabajadores del gobierno con pago reducido, disminuyen el umbral de impuesto sobre la renta para todos los griegos y recortan las pensiones.

También el viernes, autobuses, trenes subterráneos, tranvías y taxis se mantuvieron fuera de circulación provocando graves demoras de tránsito en Atenas debido a la huelga del transporte público por segundo día consecutivo para protestar contra las medidas de austeridad.

El ministro de Hacienda, Evangelos Venizelos, criticó la repetida paralización de las actividades laborales y las protestas, que han puesto en peligro la aceleración de las reformas necesarias para evitar la bancarrota del país mediante la entrega de fondos internacional.

"Esto es un desafío en el corazón de la democracia", dijo el ministro en el Parlamento, y agregó que "la imagen presentada en las últimas semanas ha sido una del total abandono de la ley", además de advertir que la extorsión laboral no es lo mismo que defender los derechos de la población.

Venizelos dijo que el gobierno está dispuesto a asumir el costo político de adoptar medidas de austeridad impopulares pero necesarias.

Los taxistas se integraron el viernes al paro de 48 horas mientras que los abogados también abandonaron sus puestos hasta el 19 de octubre. Los empleados de aduanas también iniciaron una suspensión de labores por 10 días.

Ingentes cantidades de basura se han acumulado en las calles de la capital griega debido al bloqueo de los basurales por parte de los empleados municipales, por lo que las autoridades han tenido que recurrir a los tribunales para lograr la reapertura de las instalaciones.

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La redactora de The Associated Press Elena Becatoros y el fotógrafo de AP Thanassis Stavrakis contribuyeron a este despacho.