La exprimera dama peruana Pilar Nores Bodereau denunció el peligro de contaminación en el aire dentro de las casas por el uso de cocinas de carbón y leña, que se relacionan con la muerte de unos 2 millones de personas cada año en los países en desarrollo.

En un editorial que aparecerá publicado el viernes en la revista científica Science, Nores señala que en el altiplano andino peruano, una típica casa de una sola habitación quema aproximadamente 3,6 toneladas de madera al año, no sólo para calefacción sino también para cocinar dentro de la vivienda.

Es una práctica que repiten aproximadamente 3.000 millones de personas en el mundo que cocinan dentro de sus casas con fogones en los que queman combustibles sólidos, que incluyen el carbón, la madera y la turba, que pueden resultar nocivos para la salud.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de dos millones de personas, especialmente mujeres y niños de corta edad, mueren anualmente por cocinar de esta manera.

"Los peligros relacionados con estas prácticas incluyen infecciones respiratorias agudas, insuficiencia de peso al nacer y enfermedades pulmonares obstructivas crónicas", apunta Nores, que lamenta que aunque la OMS ha indicado que el humo de fogón es una de las cinco principales amenazas para la salud pública en los países en desarrollo, ha recibido poca atención.

Las Naciones Unidas han puesto en marcha una Alianza Mundial para Estufas Limpias, mediante la asociación del sector público y privado para la creación de un mercado global de cocinillas y combustibles eficientes en el mundo en desarrollo.

La meta de esta alianza es que para el año 2020 unos 100 millones de hogares hayan adoptado cocinillas y hornos limpios y eficientes. Pero según la exprimera dama peruana para poder cumplir este objetivo "es fundamental hacer hincapié en el impacto de los esfuerzos complementarios a nivel local".

En Perú, indica Nores, 10 millones de personas (alrededor del 30 % de la población) viven en el altiplano andino y cocinan a fuego abierto dentro de sus hogares en viviendas de 20 metros cuadrados, lo que acumula una contaminación en el aire 30 veces mayor que la permitida por la OMS.

Según Nores, esposa del expresidente peruano Alan García (2006-2011), de quien está separada, en estas zonas rurales aproximadamente el 60 % de los niños sufre desnutrición, carece de agua potable y padece "implacables" enfermedades respiratorias.

En el caso de las mujeres, el 40 % sufre enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y enfermedades cardiovasculares, "al parecer relacionadas con las condiciones del trabajo doméstico".

La población andina de Perú se encuentra dispersa en más de 70.000 pequeñas comunidades, muchas de ellas remotas, por lo que "la prestación de servicios básicos del gobierno resulta imposible" y los modelos tradicionales de ayuda al desarrollo "no han logrado alcanzar sus numerosos objetivos".

Por ello, pide que se haga una evaluación exhaustiva de los problemas de estas zonas y se de un enfoque multisectorial para apoyar a las comunidades andinas a mejorar su productividad y desarrollo social, incluyendo entre sus objetivos la disminución de la mortalidad infantil, la promoción de la salud materna y la igualdad de género, entre otros.